Andrade: “Enfrentar con pueblo la restauración y avanzar”

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“Hay que reconocer cada milímetro de avance, explicar la perspectiva y organizar, política y socialmente, la fuerza de pueblo que la haga posible”

Por Gabriel Mazzarovich

EL POPULAR en su última edición del año, dialogó largo con el precandidato presidencial del Frente Amplio, Oscar Andrade. En la larga conversación, de la que ofrecemos un resumen, Andrade abordó todos los temas: la situación regional, el Congreso del FA, los centros del programa de la izquierda, la campaña electoral, los apoyos y las experiencias de tres meses recorriendo el país.

-Acaba de culminar el Congreso del Frente Amplio en el que has sido, junto con Bergara, Cosse y Martínez, proclamado precandidato a la presidencia de la República, ¿cómo valoras el Congreso y la perspectiva que abre?

Se abre, capaz, el proceso político más complejo para la izquierda en los últimos 20 años. Creo que no hay duda que el Congreso se inscribe en esa circunstancia. La tarea es de una enorme magnitud porque el proceso político abarca las elecciones, pero además nos dibuja un desafío que es el de gobernar en condiciones más difíciles. Es de una enorme importancia el Congreso porque, independientemente de cualquier aspecto puntual de definición programática, es una instancia de la izquierda en ese escenario y se dio en unidad. Ahora tenemos, desde la militancia, la responsabilidad de intercambiar con nuestra base social, con todo nuestro pueblo, en esta situación inédita desde que el Frente llegó al gobierno.

 

-En la campaña estas planteando varios ejes de reflexión y propuesta, el primero es justamente explicitar ese nivel de conflicto, en América Latina y también en Uruguay.

¿Cuáles son las principales expresiones de esa tensión con la derecha y el poder?

A brocha gruesa, hay tres aspectos que hay que incorporar a la discusión para entender las circunstancias del conflicto. Uno, la recuperación por el neoliberalismo de buena parte del timón del Estado en América Latina. Salvo la excepción de México que es importante en términos de mensaje político, la realidad de América Latina es que pasamos de una circunstancia donde casi el 60% de los habitantes estaban bajo gobiernos populares o progresistas a una realidad muy diferente, sobre todo en los países con los que Uruguay tiene mayor relación comercial. Más de un tercio de la inversión extranjera directa en Uruguay proviene de Argentina y Brasil.  Está muy duro porque la restauración es feroz. La reforma laboral en Brasil va mucho más duro que lo que fueron las políticas de los años 90. Este domingo nos mandaban la comunicación del asesinato en Brasil de dos compañeros más del Movimiento Sin Tierra. La restauración es violenta. En Argentina la legalización del trabajo infantil desde los 10 años en Jujuy, la hiperinflación que está castigando brutalmente a las y los trabajadores, con muchas paritarias que no se abrieron, junto con la devaluación, que es una medida que acá reclamaban algunos sectores del agro con los llamados autoconvocados, se dio en Argentina y lo que generó fue una situación de empobrecimiento muy fuerte. El ensayo neoliberal descarado en Paraguay, la ministra de Industria paraguaya dice que la mitad de los trabajadores en su país no cobra el salario mínimo, y no lo ubica como un dolor sino como una ventaja.

Dos, es que hay dos factores que fueron importantes para explicar el desempeño de la economía en los primeros dos períodos de gobierno del FA, sobre todo, los flujos de inversión extranjera directa y el precio de los commodities, que hoy tienen complejidades. Los flujos de inversión extranjera directa cayeron en toda América Latina, hay que explicarlo porque en general pareciera que cayera en Uruguay por culpa del Frente Amplio. Los precios de los commodities, al crecer a un ritmo menor la economía china se enlentecieron. Estos dos elementos que permitían al Uruguay desarrollar un conjunto de políticas siempre con tensión con el sector de poder, pero sin que la tensión se radicalizara, lo más sensato es pensar que no vamos a contar con ellos en el nivel con el que contamos en los dos primeros períodos de gobierno. Por lo tanto, la tensión redistributiva va a estar un escalón más arriba.

El tercero es subjetivo, es la voluntad política de los sectores del poder en nuestro país. Y uno encuentra muestras de su radicalización con la no presentación, que es peor que el retiro, de la Asociación Rural y la Federación Rural en la negociación colectiva. Es un sector del empresariado que está demostrando su voluntad de radicalizar el conflicto social, lo que están diciendo es: son muy lindas tus leyes laborales, pero en mi sector no. Yo creo que todavía no medimos la magnitud del mensaje. Y no se da en cualquier año, se da en un año donde los sectores rurales fueron los más dinámicos, en instalar una plataforma de restauración con el movimiento denominado de los autoconvocados, y demostrar hegemonía, lograron poner atrás de la plataforma de los grandes grupos económicos vinculados a la agroexportación a mucho mediano y pequeño productor que nada tiene que ver con eso, y hasta mucho peón rural.

Y tenemos que reflexionar, ¿cómo es que nos pasa? No alcanza con repasar gráficas que nos digan cuánto se invierte en el agro o cómo mejoró la condición de los derechos laborales en el campo si no mejora la relación política entre esa base social y el proyecto de país.

Es un problema de la política, de la ideología, de la organización.

Entonces, es casi ingenuo cualquier esfuerzo por pensar programa sin tener en cuenta estas tres condiciones, muy importantes cualquiera de ellas: el grado de ofensiva neoliberal que no se detuvo en la puerta de lo jurídico en muchos países para pasar por arriba de todo y tener el poder todo, pleno, no solo el económico y mediático que ya tenían de antes sino también el control del aparato del Estado, como jugaron y juegan los medios y el Poder Judicial en esto; las condiciones económicas más complejas en las que va a haber que desarrollar un cuarto gobierno, por factores internacionales que están jugando decididamente en contra; y la voluntad expresa de esos mismos sectores económicos acá, que demuestran que no toleran más la inversión pública social, los derechos laborales, la agenda de derechos, los avances en materia de seguridad social, el papel del Estado en la economía, las empresas públicas, hay un mensaje muy fuerte en esa dirección, esto se expresa en su representación política es por ahí que viene el plebiscito que plantea militarizar, allanamientos nocturnos y cadena perpetua, los planteos de importar combustible sin importar los referéndum sobre las empresas públicas, los planteos que sostienen que los problemas para la producción, el empleo, la educación y la salud son los sindicatos.

Esta consideración hay que profundizarla más porque nos ayuda, no a alertarnos sobre la posibilidad de perder las elecciones, sino para asumir que es en esta circunstancia que se dan las elecciones.

Hay que estar acostumbrados a estas tensiones, la movilización de los tamberos esta semana, las medidas patronales en torno a la distribución de combustibles, son un conjunto de circunstancias que hay que inscribir en la situación que caracterizábamos.

Alcanza con ver a las cuatro patronales más poderosas del Uruguay, la Asociación Rural y la Federación Rural sin presentarse en los Consejos de Salarios, y la Cámara de Industrias y la Cámara de Comercio consiguiendo el respaldo de la Internacional de Empresarios para que Uruguay termine, justo el año próximo, en una lista negra por la violación de los derechos a los empresarios, para ubicar el grado de beligerancia. También ha sido el año de mayor hostilidad con respecto a las Fuerzas Armadas, de acciones políticas de representantes de primera línea. Si a eso le sumamos que ha sido el año de la vandalización de una cantidad de sitios de la memoria, locales sindicales y del Frente Amplio y componentes de violencia contra acciones sociales, desde agredir una asamblea sindical en Santa Clara de Olimar, prender fuego un campamento sindical de trabajadores del arroz, lo más grave, que empezamos el año con el asesinato de un dirigente sindical, Marcelo Silveira, en medio de un paro, tenemos el panorama completo.

Nosotros creemos que la izquierda todavía no ha asumido una actitud consecuente con la realidad que le toca enfrentar. Empieza a pararse en la cancha, pero todavía no alcanza. Allí se expresa uno de los principales déficits que tenemos. La izquierda conquistó el gobierno, ha logrado conquistas políticas y sociales maravillosas para la inmensa mayoría de nuestro pueblo, es histórico lo que se ha avanzado en derechos laborales, en seguridad social, en la reforma de la salud, en recursos para la educación, las empresas públicas, el cambio en la matriz energética, falta mucho, pero se ha avanzado en derechos humanos. Pero los partidos políticos de la izquierda estamos más débiles que hace 20 años; con menos cuadros, con menos capacidad de respuesta política, con menos capacidad de pensamiento estratégico.

Conquistamos el gobierno, hicimos un conjunto de transformaciones muy importantes, pero con un riesgo: que el gobierno se trague a los partidos políticos que son el instrumento con el que debemos dar la batalla política.

No tenemos la presencia que necesitamos de Comité de Base del Frente Amplio organizados, no tenemos los partidos con la magnitud que deberíamos tener. Los partidos son los que trabajan la síntesis política de la acción del gobierno con los movimientos populares y con el pueblo, una síntesis que siempre es en conflicto. Y hablamos de síntesis no de subordinación, los avances del proceso político y social, la indagación sobre lo nuevo.

Allí tenemos un gran desafío, esa circunstancia de un relativo divorcio entre los movimientos sociales organizados, los partidos y la izquierda en la institución del gobierno, que tiene una deriva hacia la institucionalización de todo, se nota más cuando desde el poder se busca radicalizar las tensiones en la sociedad.

Tenemos que ganar y gobernar en función del programa. Y tenemos un programa que dice: aumentar los salarios más sumergidos, más inversión pública para generar más trabajo, avanzar en materia fiscal para que pesen más los impuestos directos, avanzar en materia de presupuesto educativo y de salud, avanzar en la seguridad social como derecho. El 2 de marzo vamos a estar sometidos a una presión feroz desde los sectores del poder; si no construimos respaldo político y social atrás de cada una de las medidas del programa del FA se sentirán más las presiones de corporaciones del poder real que demuestran que tiene posibilidades de trabar todo.

Llevo más de 170 actividades en todo el país y en Buenos Aires, y siempre busco reconocer cada milímetro que avanzamos, porque implica reconocer la lucha que estuvo detrás de ese milímetro, pero no alcanza. Hay que explicar la perspectiva para seguir cambiando y hay que organizar, política y socialmente, la fuerza de pueblo que lo haga posible.

 

-En función de esa lectura política y de lo aprobado en el Congreso del FA: ¿Cuáles son los ejes centrales por donde debería ir la discusión programática?

Creo que el Congreso del FA ha resuelto un buen programa; ese programa es de todas y todos y nos compromete.

En el marco de ese programa tenemos un gran desafío en la economía, hay dos proyectos sobre el trabajo, el de la oposición es la estrategia a la paraguaya, hay que desnudarla, la de mirar los salarios como costo, desregular, pensar que Uruguay puede competir desde la precarización laboral dura; la nuestra implica poner en el centro un cambio en la matriz productiva. Este cambio tiene por lo menos siete momentos que tendríamos que lanzar simultáneamente el 2 de marzo: no habrá cambio en la matriz productiva sin un fuerte esfuerzo en investigación y desarrollo; relanzar las empresas públicas como locomotoras del desarrollo, su vínculo con el aparato productivo un escalón más arriba es central; las compras del Estado como un elemento de desarrollo productivo; precisamos que una parte del sistema financiero se dedique más decididamente a generar fondos de apoyo a la reconversión productiva; la formación profesional, tenemos que ir a un sistema integrado con la UTU, la UTEC, el INEFOP y la UDELAR; el más amplio diálogo social, no solo defender la negociación colectiva de hoy sino convocar a la academia, los sindicatos y las empresas, sector por sector, particularmente en la biotecnología, en la cadena forestal, en la cadena automotriz, en la nano tecnología, en la industria del medicamento, en el agro, en la producción de carne, en la industria láctea; si tuviéramos otro escenario sería el de la integración regional, está difícil con Bolsonaro y Macri, pero hay que buscar espacios, porque son imprescindibles, para la complementariedad industrial, matriz energética, derecho laboral básico mínimo.

Aquí hay una diferencia clara, nítida, entre el programa de la izquierda y el de la derecha. Nosotros le agregamos la dilucidación inmediata, no para marcar perfil, sino porque es necesaria para el trabajo que es central, de la inversión para vivienda que se aprobó en el Congreso del FA.

Las medidas del cambio en la matriz productiva tienen resultados en el mediano plazo y precisamos atender el trabajo en lo inmediato y por múltiples elementos la inversión en vivienda juega un papel principal.

Iremos abordando el resto de los temas, sin dudas el fortalecimiento de la democracia, enfrentar la impunidad, avanzar en la salud y la educación como derechos, continuar identificando derechos vulnerados y superándolos.

 

-Llevas más de 3 meses recorriendo el país, ¿cómo valoras esa experiencia?

 

Antes de pensar en la candidatura surgieron estas ideas. Lo que hubo luego fue una cantidad de compañeros y compañeras frenteamplistas independientes que arrimaron la conclusión de que además era necesaria la candidatura para poner estas ideas con fuerza en la discusión hoy. También se planteó que era importante impulsar una candidatura que viniera de lo social, siendo que este costado es una clave. A ese movimiento inicial, que luego se conformó en el Encuentro 18 de Agosto, se sumó mi Partido, el PCU, también el FIDEL, el Espacio 567, el Espacio 6009, esta semana el Espacio 20 de Mayo, donde está Izquierda en Marcha. También una cantidad de ediles y concejales, de todo el país, especialmente de Salto y Canelones, en este último caso también alcaldes. Compañeras y compañeros muy valiosos de la academia, de la cultura, del movimiento social, de las organizaciones de DDHH, como Raquel Diana, Verónica Mato, Marina Aguirre, Emiliano Tuala, Carlos Alberto Rodríguez, Graciela Ubach, Benjamín Nahoum, Jorge Notaro, Andrés Stagnaro, Mónica Giordano, Lilian Abracinskas, Silvia Pérez, que fue vice intendenta de Maldonado, Eduardo Platero, Daniel Urquiola, Gerardo Bleier, César Bentos; una larga lista de compañeros y compañeros que se arrimaron para aportar y militar para lograr un cuarto gobierno del Frente Amplio.

Son compañeras y compañeros, muchos, que sintonizan con estas ideas, que es mucho más que con la candidatura.

Sabiendo que vamos a las internas en junio y luego vamos unitariamente todos juntos, por eso hay que lograr una síntesis y los componentes de esa síntesis dependen de cuanta fuerza tenga cada uno de los planteamientos atrás.

Tenemos unidad en el programa, vamos a tener unidad en una fórmula después de junio, pero también tenemos que llegar con el mayor nivel de unidad en la estrategia.

Este también es un esfuerzo por poner en discusión la estrategia y está bueno que se haga.