Falleció, a los 98 años, Luisa Cuesta militante popular, luchadora infatigable

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El miércoles al caer la tarde falleció, a los 98 años, Luisa Cuesta, luchadora incansable por la verdad y la justicia, infatigable en la búsqueda de su hijo Nebio Melo, secuestrado y desaparecido en Buenos Aires por el Plan Cóndor.

El principal golpe de la represión del terrorismo de Estado a Luisa fue la desaparición de su hijo, pero no fue el único. Luisa fue presa política ella también, durante varios meses luego del golpe de Estado, y su hermano, Gerardo Cuesta, murió en prisión a consecuencia de las brutales torturas a las que fue sometido.

Una vida entera de lucha

Luisa nació en Montevideo el 26 de mayo de 1920. Sus padres eran humildes y trabajadores inmigrantes españoles, tuvo dos hermanos Gerardo y Deseo.

Desde pequeña tuvo que enfrentar golpes de la vida, cuando tenía 5 años fallece su madre y ella queda a cargo de una hermana mayor y por eso se traslada a Soriano.

En los primeros años de su residencia en Soriano vive en una zona rural y por ello concurre a una escuela rural. Luego, junto a su hermana mayor, se mudan a Mercedes y culmina la escuela en la capital del departamento.

Con mucho esfuerzo, y de jovencita, realizó estudios de Administración y trabajó durante más de 20 años como administradora en un Taller de Chapa y Pinturas de Mercedes.

Siendo muy joven forma pareja con René Melo, de esa unión nace su hijo Nebio. Su pareja muere en 1950 y Luisa tiene que criar sola a su hijo.

Su humilde hogar siempre fue refugio y descanso para los luchadores sociales, siempre estuvo involucrada en la solidaridad con los conflictos sindicales y con la lucha de las y los trabajadores rurales.

Esto continuó y se profundizó con la militancia de su hijo Nebio, que primero militó en la UJC de Soriano, y luego, en medio del debate generado por el maoísmo, se va de la UJC, pasa por otras organizaciones que son ilegalizadas por el pachequismo y a principios de los 70 participa en la fundación del Partido Comunista Revolucionario.

“Yo nunca le inculqué nada de política, pero claro veía las cosas que yo hacía y como las hacía. Era rebelde de nacimiento”, dijo de su hijo.

El 28 de junio de 1973, un día después del golpe de Estado, personal militar va a la casa de Luisa en Soriano y la detienen. Es conducida al Batallón Nº5 de Infantería de Mercedes, le vendan los ojos y es víctima de torturas. Es conducida esposada y vendada a Montevideo donde es sometida a un Tribunal Militar, no encuentran nada en su contra, pero no la liberan, vuelve al cuartel de Mercedes y permanece detenida hasta el 31 de enero de 1974, siete meses después. La mayor parte del tiempo permaneció vendada y detenida en una carpa montada en uno de los patios del cuartel.

La dictadura la mantiene con libertad vigilada, debe firmar cada semana y reportar su paradero. Su hijo Nebio, requerido desde 1973, se exilia en Buenos Aires, junto a su esposa y su hija.

El 8 de febrero de 1976, Nebio desaparece. Es secuestrado en Buenos Aires en el marco de una operación del Plan Cóndor y nunca más aparece. Luisa burla la vigilancia, “fui en el Vapor de la Carrera con un susto porque además tenía miedo de que mi cédula estuviera identificada por los militares, no sabía si le habían hecho alguna marca, alguna cosa entonces entregar la cédula para mí ya era decir, vine de estar presa y entonces era puro miedo”, narraría en una entrevista.

Luisa se radica en Argentina, para cuidar a su nieta y buscar a su hijo. Se presenta ante las autoridades argentinas, todavía democráticas, presenta recursos judiciales y se reúne con personalidades uruguayas en el exilio, como Zelmar Michelini.

En mayo de 1976 se instala el fascismo en Argentina con el golpe de Estado. ACNUR, organismo de la ONU para los refugiados, recomienda a Luisa y a su familia que se vayan del país, ante el incremento de la represión.

Un año después, en 1977, Luisa, su nuera y su nieta, se exilian en Holanda. Desde su exilio Luisa continúa con la denuncia ante organismos internacionales y la búsqueda de su hijo. En octubre de 1978 participa en París de la fundación de la Asociación de Familiares de Uruguayos Desaparecidos (AFUDE), hace exactamente 40 años.

Milita allí junto a familiares de desaparecidos que estaban exiliados. Se integran a esa asociación que despliega un gran trabajo de denuncia familiares de desaparecidos que permanecen en Uruguay. Se vincula entre otras con Amalia González, Luz Ibarburu, María Almeida de Quinteros y María Esther Gatti de Islas, con quienes comparte congresos internacionales y denuncias en varios países.

Estando en el exilio, recibe un nuevo golpe, el 13 de setiembre de 1981, fallece en prisión, a consecuencia de las terribles torturas recibidas, Gerardo Cuesta, su hermano, obrero metalúrgico, fundador y dirigente de la UNTMRA, vicepresidente de la CNT, diputado de la 1001 y el FA, y uno de los principales dirigentes clandestinos del PCU.

Retorna al país en 1985, continúa la lucha, y participa de la fundación de la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, en la que milita hasta su muerte.

Participó en innumerables charlas, debates y denuncias, en liceos, facultades, cooperativas y lugares de trabajo.

Presenta la denuncia judicial nuevamente por la desaparición de su hijo Nebio. La causa es bloqueada por la aprobación de la Ley de Caducidad, en diciembre de 1986.

Junto a Madres y Familiares participa activamente en la campaña de recolección de firmas para derogar la Ley de Caducidad y luego por el Voto Verde. Tras la derrota del mismo, sigue militando y mantiene, en medio de grandes dificultades, la existencia y el funcionamiento de Madres y Familiares.

Desde 1996 y por más de 20 años organiza y participa en las Marchas del Silencio, del 20 de Mayo.

En el 2000, y en medio de polémicas, participa de la Comisión para la Paz, creada por el gobierno de Jorge Batlle.

Con su dignidad de siempre está en el Batallón 13 de Infantería, en el 14 de Paracaidistas y en cada lugar donde el gobierno del Frente Amplio ingresa, excava y encuentra restos de desaparecidos. Muy emocionada es una de las oradoras en el sepelio de Ubagésner Cháves Sosa, militante del PCU desaparecido, cuyos restos fueron encontrados en 2006.

Siempre fue crítica con los fascistas y con los impunes. También lo fue con los presidentes de la impunidad, Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle.

Mantiene esa postura intransigente y cuestiona lo que entiende como “falta de voluntad política” de los gobiernos del Frente Amplio, en particular el encabezado por José Mujica.

Junto con Madres y Familiares mantiene una postura crítica con el nuevo llamado a recoger firmas para derogar la Ley de Caducidad y el Voto Rosado.

Siguió militando y construyendo. Tuvo una relación muy especial con los jóvenes, sobre todo en este último período. Es una de las impulsoras y caras visibles del movimiento “Todos somos familiares”. En cada marcha y homenaje estaba rodeada de jóvenes con esa remera que se ha multiplicado por miles.

En 2011, la XV Convención de la FEUU llevó su nombre. En 2012 fue declarada Ciudadana Ilustre de Montevideo, reconocimiento que le entregó con la Intendencia desbordada, la intendenta Ana Olivera.

En 2013 la Universidad de la República le entregó el título de Doctora Honoris Causa por su “aporte a la formación de valores y a la defensa de los derechos humanos”. “Éramos todos familiares de desaparecidos, perteneciéramos al lugar que hubiéramos pertenecido. Llega un momento que los familiares son todos tuyos, no peleás por el tuyo, peleás por todos», leyó, el decano de Humanidades, Álvaro Rico en la entrega del Honoris Causa citando la investigación coordinada por los docentes Carlos Demasi y Jaime Yaffé, consignada en el libro Vivos los llevaron. Historia de la lucha de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos (1973-2005). «Desde aquellos primeros días de febrero de 1976 hasta hoy, Luisa se constituyó, sin dudas, en un ejemplo de compromiso ético, social y ciudadano en nuestro país, en la búsqueda incansable del destino de los detenidos-desaparecidos y en la búsqueda de su único hijo, Nebio», expresó Rico. 

Al año siguiente, en 2014, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el Correo emitió un sello en homenaje a Luisa.

En abril de 2015 la Intendencia de Montevideo designó con el nombre de Luisa Cuesta al Centro Cívico del Municipio D, en la Plaza Casavalle.

En setiembre de 2017, muy emocionada, participó en el PIT-CNT en el homenaje que la central obrera realizó a los 100 años del nacimiento de su hermano Gerardo.

“La bandera seguirá en alto”

Compartimos la declaración de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos.

“Ante el fallecimiento de nuestra querida Luisa Cuesta.

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, compartimos con todos la tristeza de este momento.

Ella, como cada madre que se nos va, deja un hondo pesar y una inmensa huella.

Su lucha, logró quebrar el silencio, el aislamiento, pero no la impunidad. Se la reconoció como Honoris Causa de la UdelaR, como Ciudadana Ilustre, pero ningún gobierno aportó la convicción política de terminar con la impunidad de los delitos de esos años ni con todo lo enquistado por el Terrorismo de Estado que sigue vigente como una amenaza ladina a las legítimas luchas del pueblo.

Su inmensa siembra se une a la de todas las madres que iniciaron esta lucha, a la de los familiares, amigos, compañeros de tantas causas, por continuar la búsqueda, la verdad, la justicia. La construcción de un camino donde nunca más anide el Terrorismo de Estado.

Continuaremos tras las huellas que marcaron las viejas con el compromiso, según lo dijo Luisa alguna vez “¡Los vamos a encontrar!”.

La bandera seguirá en alto, las nuevas generaciones profundizarán ese camino.

Invitamos a despedirla mañana 23 de noviembre a las 10 am, como indica el comunicado de su familia.

Verdad, Memoria, Justicia y Nunca Más.

Gracias Luisa, siempre presente.

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos”.

Por Luisa

Transcribimos el pronunciamiento de la Institución Nacional de DDHH

“La INDDHH expresa su profundo pesar por el fallecimiento de la luchadora social Luisa Cuesta, madre de Nebio Melo quien fuera detenido y desaparecido en Buenos Aires en el año 1976.

El Servicio de Información de Defensa (SID) pidió la captura de Nebio en 1973 por lo que se exilió en Argentina, allí fue secuestrado en 1976 y aun se ignora su destino como el de tantos y tantas compatriotas que sufrieron la persecución política del terrorismo de Estado y de la coordinación represiva del Plan Cóndor.

Luisa fue una referente de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, mantuvo la búsqueda y el reclamo por verdad y justicia hasta al fin de sus días, falleciendo a los 98 años sin conocer el destino de su hijo.

La desaparición forzada es uno de los crímenes de lesa humanidad más graves y el Estado debe actuar sin demoras en el esclarecimiento de las circunstancias de la detención, conocer el destino de las víctimas y recuperar sus restos, así como saber de las razones del deliberado ocultamiento de las acciones ilegítimas llevadas adelante por los agentes estatales.

Las víctimas y sus familiares tienen derecho a la verdad, entendida esta como el esclarecimiento de los hechos violatorios y la determinación de las responsabilidades correspondientes, derecho que también tiene carácter colectivo para toda la sociedad, que merece conocer lo sucedido.

El Estado uruguayo se ha comprometido, al haber ratificado normativa internacional de derechos humanos, a investigar, perseguir y sancionar a los responsables de este crimen y a esclarecer el destino de los detenidos desaparecidos.

El cumplimiento de este deber estatal debe desarrollarse en forma efectiva y con premura pues toda demora en su cumplimiento implica la continuidad de la vulneración a los derechos de las víctimas, de sus familiares y de la sociedad toda.

Luisa, sin dudas será recordada por su compromiso incansable, por su búsqueda y su lucha, la que trascendió lo personal para convertirse en un ejemplo de dignidad y valor”.

El Observatorio Luz Ibarburu

EL POPULAR publica la declaración del Observatorio Luz Ibarburu.

“ante el fallecimiento de Luisa Cuesta.

El 8 de octubre de 1978, la Circular N° 15 del Secretariado Internacional de Juristas por la Amnistía en el Uruguay (SIJAU), daba cuenta que el 1° de octubre de ese año, se había creado en Paris la Agrupación de Familiares de Desaparecidos Uruguayos (AFUDE).

La convocatoria había sido lanzada por un grupo de familiares y contó con el patrocinio del SIJAU.

Ese día, luego de acordar un conjunto de acuerdos programáticos y de funcionamiento, hicieron uso de la palabra en representación de AFUDE, Luisa Cuesta, y en nombre del SIJAU el abogado francés Jean Louis Weil.

Los 40 años que nos separan de aquel 1° de octubre de 1978, supieron contar con la presencia infatigable de Luisa. A aquella agrupación fundada en el exilio, se sumarian los familiares que permanecían en Uruguay.

Poco a poco, las filas de las madres de los desaparecidos fueron mermando en número por el paso del tiempo, sin que la gran mayoría de ellos tuvieran una respuesta sobre la suerte de sus seres queridos.

Hoy ante el fallecimiento de Luisa Cuesta, el Observatorio Luz Ibarburu reafirma su compromiso en la misma lucha que ella supo desarrollar por verdad y justicia”.

(Con información de archivo de EL POPULAR, LA REPUBLICA, la UDELAR, la Intendencia de Montevideo y Madres y Familiares de Desaparecidos y elaboración propia)