Se colocó una Placa de la Memoria en homenaje a Miguel Mato

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Moriana Alberro

El pasado jueves 25 de octubre, en 8 de Octubre y Larravide, fue colocada una Placa de la Memoria en homenaje a Miguel Ángel Mato Fagián, militante del Partido Comunista y de la Unión de la Juventud Comunista, secuestrado y desaparecido en esa esquina de Montevideo el 29 de enero de 1982, por el fascismo. Mato fue el último desaparecido de la dictadura.

Una nutrida concurrencia acompañó el homenaje, militantes y dirigentes del PCU y la UJC, del Frente Amplio, encabezados por su presidente, Javier Miranda, legisladores nacionales y departamentales, militantes sindicales, de CRYSOL, de Madres y Familiares de Desaparecidos y compañeros y compañeras de militancia de Mato.

En el homenaje hicieron uso de la palabra Gabriel Mazzarovich, Oscar Andrade y Nicolás Pons.

“Dar todo sin pedir nada a cambio”

Gabriel Mazzarovich, emocionado, le agradeció a Miguel Mato por haberlo “afiliado a la Juventud Comunista” y sostuvo que hay condiciones que lo unen a él, ser “comunista, haber luchado en la dictadura por la libertad, tener un sueño, una utopía de un mundo más justo en el que la libertad sea plena para todas y todos y el cariño y el amor a su familia”.

Dijo que Irma, la compañera de Miguel, lo conoce “desde el jardín de infantes”, que conoce a Verónica, la hija de Miguel, “desde que era pequeña”, y a Germán, el nieto, “también, y hemos compartido charlas, sueños y hasta algún cumpleaños”.

Destacó que en el acto estaban presentes “compañeras y compañeros que militaron con Miguel, mucho más que yo” y nombró a Felipe Martín, con quien Mato iba a encontrarse cuando lo detuvieron, a Fernando Gallardo, dirigente clandestino de la UJC, a Ramón Cabrera y José Paciella, dirigentes clandestinos de la UJC y el PCU ya fallecidos.

Señaló que homenajear a Mato implica “recordar a todas y todos aquellos que sin pedir nada a cambio estuvieron dispuestos a entregar todo para que nosotros hoy seamos libres”. “La democracia de hoy, que a veces tanto nos enoja y que a veces le reclamamos tanto, pero estos espacios de libertad, como poder hacer este acto en esta esquina y poner esta placa en su memoria tiene muchísimo que ver con que gente como Miguel, en la peor época de la historia de nuestro país estuvo dispuesta a organizar la lucha para que llegara un día como hoy. Aquí están sus compañeros del sindicato de FUNSA, aquí están sus compañeros de la juventud comunista, aquí están sus compañeros del Frente Amplio”, expresó.

Mazzarovich hizo énfasis en la ternura de Mato, señaló que “tenía una sonrisa perenne, uno tenía ganas de que las reuniones no terminaran, porque en medio de tanta oscuridad la sonrisa de Miguel era una luz de esperanza”.

“La dictadura fue un tiempo infame, hay que pedirle auxilio a Silvio cuando se te van las palabras, y Silvio decía ‘tiempo de ser fantasma, tiempo de maldecir, de no empeñar el alma para sobrevivir’. Y Miguel no empeñó el alma, por eso lo secuestraron y lo desaparecieron, gracias a eso es que hoy tenemos un alma colectiva mejor. Luchar contra la impunidad, que es la parte oscura del poder, que es la mentira, que es el ocultamiento, es luchar por ser más libres, cuanto más impunidad haya menos libres seremos”, enfatizó Mazzarovich.

“Queremos decir que estamos profundamente convencidos de que vamos a derrotar a la impunidad, porque tenemos memoria y no va a haber olvido, no va a haber impunidad, vamos a tener verdad y justicia por una razón muy simple, estamos hoy más decididos que nunca a luchar por ellas. Está muy bien que tengamos placas, las tenemos que cuidar, no construimos desde el dolor ni el odio, construimos desde la alegría de levantar la esperanza organizada, para construir un mundo mejor”, expresó. A su vez, señaló que “Miguel está en el corazón de todos, pero ahora tenemos una placa de la memoria para recordarlo, en esa placa y en nuestra emoción, ‘cobijemos hoy en nuestro corazón a nuestro compañero Miguel Mato’, finalizó citando a Ruben Olivera.

Oscar Andrade expresó que “tener esperanza es tener convicción, da mucha certeza en el camino de las convicciones estar parado en una tierra que supo tener niveles de lucha y de dignidad como para enfrentar los momentos más duros con un heroísmo increíble. Tengo la convicción de que los sectores del poder necesitan que desconfiemos de nosotros mismos, que nos miremos con desidia. Hay historias que merecen ser contadas y conmovernos, Miguel es de la generación que lloró los primeros mártires estudiantiles, que decidió llevar a la práctica no darle un minuto de tregua a las bestias”.

Nicolás Pons, quien hizo uso de la palabra en representación de la Comisión Especial por el Reconocimiento y la Reparación del Estado, señaló que Miguel era trabajador de FUNSA, y desde la UJC y el PCU “desplegó su compromiso de lucha contra la dictadura fascista. Permanentemente manifestó su preocupación y especial sensibilidad por la condición de vida de sus semejantes, especialmente por los más humildes, por los postergados de siempre, y no quiso ser un mero espectador de los terribles acontecimientos que se desarrollaban en el Uruguay de la época, razón por la cual decidió enfrentar las medidas totalitarias y ser parte de la resistencia”. Recordó que “los operativos de represión contra los militantes de la UJC y el PCU, desde antes de instalado el régimen y durante él, fueron sistemáticamente brutales”, que las operaciones implicaron una vigilancia sistemática en actividades cotidianas de los militantes políticos, sindicales, sociales, y tuvieron como consecuencia la intimidación, la cárcel, la tortura, la muerte por torturas, las desapariciones y los asesinatos de personas utilizando establecimientos policiales y militares, en carácter oficial algunos y clandestinos otros”.

“En 1981 una nueva oleada con distintos objetivos represivos se abatió contra los militantes comunistas entre otros. Recrudecieron los intentos de la dictadura por aniquilar a la oposición al régimen y se hizo foco particularmente en los aparatos clandestinos del Partido Comunista. Ese año, en menos de seis meses son desaparecidos Félix Ortiz, Omar Paitta y Luis Arigón. Para el año siguiente, el 29/1/82 en esta misma esquina, de 8 de octubre y Larravide, fue detenido Miguel Mato en la vía pública y luego desaparecido. Tenía 28 años en el momento de su detención. Su delito: militante político. Enfrentó la dictadura como miles de uruguayos y uruguayas que resistían al fascismo instalado en el país. Su muerte, una cruel injusticia. El asesinato aún impune de un hombre militante comunista y frenteamplista. 36 largos años de un crimen de lesa humanidad, tan impune como los crímenes del resto de uruguayas y uruguayos asesinados y desaparecidos durante el pachecato y la dictadura”, expresó Pons.

Por último, Pons citó a la hija de Miguel Mato, Verónica, quien publicó en las redes sociales: “En todos estos años se han conseguido muchas conquistas sociales, que han permitido que vivamos en un país mejor del que mató a mi papá. Lamentablemente, no hemos logrado justicia. Este país chiquito, donde nos conocemos todos, es un país impune, donde todavía seguimos tratando que los responsables de los delitos de lesa humanidad comparezcan a los juzgados, increíble, por cierto. Es un día reparador, gracias a las leyes de memoria, al trabajo solidario de los compañeros que construyeron la estructura, a la solidaridad de las personas que consiguieron los materiales de construcción, las sillas, el audio y hasta el evento. Pero principalmente, gracias a mi mamá, que luchó para que este acto de memoria sea posible, sin su lucha, nada sería posible. No sé qué sería de mi papá si estuviera vivo, pero creo que estaría en la calle, caminando, subido a algún ómnibus, militando por alguna causa justa y comprometido por verdad y justicia.

El acto culminó con el descubrimiento de la Placa de la Memoria por parte de Verónica, hija de Miguel Mato y Germán, su nieto.