Homenaje a Brieba a 43 años de su secuestro y desaparición por el fascismo: flores y compromiso

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Verónica Pellejero

Juan Manuel Brieba fue un trabajador del diario EL POPULAR. La dictadura lo detuvo y desapareció como a tantos y tantas otras. Tenía una imprenta clandestina en el fondo de la casa, vivía solo con su mamá, dicen que ella no sabía para qué eran “las maquinitas” del fondo. Las maquinitas transportaban ideas directo al corazón del pueblo, delito caro si lo hay para la reacción.

Con el Cerro de Montevideo de fondo, en una modesta placita, en el barrio La Chimenea, a pocos metros de la casa donde fueron secuestrados Juan Manuel y su mamá hace 43 años, como todos los años la Asociación de ex trabajadores del Popular, realizó un homenaje a Brieba, abatido y desaparecido por la bestia fascista que tantos compañeros y compañeras asesinó y torturó. Unas flores tomadas de la misma plaza fueron colocadas encima de la placa conmemorativa que reza: “Juan Manuel Brieba, vecino querido de la zona del barrio Tres de Abril, carpintero, militante del Partido Comunista, fue secuestrado de su vivienda, en la oscura dictadura, aún continúa desaparecido”

A los compañeros y compañeras, ex trabajadores de EL POPULAR, hay que reconocerles la dedicación y el empeño, luego de todo lo que tuvieron que pasar en las horas oscuras de la dictadura, de seguir al firme iluminándonos con su memoria, enseñándonos que hay “Recuerdos que queman y memorias que engrandecen” a pesar de los años, el cansancio y la vida.

Este año conmemoraron el 1 de febrero la salida a la calle por primera vez del diario EL POPULAR, en 1957, hace 61 años; el 9 de juloo el atentado fascista contra las instalaciones del Palacio Lapido, en 18 de Julio y Río Branco. Y este 30 de octubre: “como todos los años estamos acá para juntarnos con nuestro querido compañero Juan Manuel Brieba y por qué no, con el recuerdo imborrable de nuestra queridísima Norma Cedrés” para ponerlo en palabras de los ex trabajadores del diario.

Juan Manuel Brieba, era trabajador del diario EL POPULAR, y militante de la resistencia clandestina a la dictadura y el PCU. Luego del cierre del diario por la dictadura fascista continúo su militancia y tenía en su casa una precaria imprenta clandestina donde se imprimían volantes e incluso, parcialmente, Carta, el órgano clandestino del PCU. El 30 de octubre de 1975, en el marco de la siniestra Operación Morgan, fue secuestrado, junto a su madre, en su modesta casa. Llevados al 13 de Infantería, al Infierno Grande, su madre fue liberada pocos días después, él está desaparecido desde entonces.

Norma Cedrés, era trabajadora del diario EL POPULAR, fue detenida, brutalmente torturada y murió en prisión.

Los integrantes de la Asociación de Ex Trabajadores del diario El Popular leyeron un breve texto que señalaba: “Estas fechas son imborrables en nuestros corazones y en nuestra memoria, como lo es también el hecho de que hace 33 años dejamos atrás la tenebrosa noche de la dictadura. Pero aún hoy, con enorme dolor, seguimos con la espina clavada en nuestras almas y en nuestros corazones, por no tener respuestas por no tener incógnitas que hemos heredado” aseveraron.

Los trabajadores afirmaron: “Hoy desde esta plaza sagrada para nosotros decimos con toda la fuerza y la firmeza de voz que creemos sinceramente que ya se agotó el tiempo terrible de la espera y que nuestro gobierno democrático y frenteamplista tiene y debe darnos respuestas concretas. No queremos que la historia de Juan Manuel Brieba y Norma Cedrés, como la de los otros 200 compañeros desaparecidos, quede en el olvido o sean hojas secas que el viento se llevó”. Reivindicaron que “No podemos permitirnos que el olvido nos gane la cuereada”.

Manifestaron preocupación por que la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos renunciara al Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia, “entendemos al igual que “Familiares” que el principal obstáculo en la búsqueda de los Desaparecidos y de Verdad y Justicia, sigue siendo la falta de decisión política, para presionar a las Fuerzas Armadas y a ese minúsculo grupo de torturadores y criminales que andan sueltos por ahí”, afirmaron.

En la misma línea de pensamiento manifestaron: “Es sabido, con mucho dolor por toda la ciudadanía, que no se ha querido o no se ha podido apretar a fondo a estos delincuentes, a los efectos que aporten informaciones concretas, sobre el destino de los compañeros desaparecidos. No queremos que toda esta búsqueda sea sólo recordada por la gran prensa, cada vez que realizamos la tradicional Marcha del Silencio, los 20 de mayo. Ya llevamos 23 marchas, es mucho tiempo”. Asimismo, recordaron que solo cinco personas fueron halladas e identificadas en Uruguay y quince en Argentina.

Afirmaron que es urgente levantar las banderas y la voz para que quienes fueron responsables de estos crímenes de lesa humanidad, paguen sus cuentas: “Se lo debemos a Juan Manuel, a Norma y también debemos hacerlo por las generaciones que vendrán. Es nuestra obligación histórica y moral, que tengan la oportunidad de vivir en libertad”

Cerraron el acto hablando directamente a Juan Manuel y Norma: “Desde este enorme y entrañable reducto en que se transformó esta pequeña plaza, sepan que hoy 30 de octubre de 2018, viven en nuestros corazones y que seguimos más firmes que nunca en la lucha diaria por verdad y justicia”.