Homenaje en La Tablada a Tassino, Baliñas y Arigón, desaparecidos allí durante el fascismo

  • Publicado en DDHH

Verónica Pellejero

El colectivo Memoria de la Tablada (compuesto por víctimas, familiares y familiares de detenidos desaparecidos de este centro de desaparición y tortura) organizó un homenaje a tres detenidos desaparecidos: Luis Arigón, Óscar Tassino y a Óscar Baliñas, militantes sindicales, del Frente Amplio y del PCU.

La Tablada, un viejo hotel de troperos, ubicado en Camino Melilla, transformado en centro de torturas entre 1977 y 1983, por el pasaron cientos de detenidas y detenidos, hay al menos 13 desaparecidos, allí operó el Organismo Coordinador de Operaciones Subversivas (OCOA) y en el esquema de la represión sustituyó como principal centro de torturas al “Infierno Grande” ubicado en los fondos del Batallón 13 de Infantería. El año pasado se colocó allí una Placa de la Memoria y funcionará como Centro de Memoria.

El sábado 18, en una tarde soleada, decenas de ex presos y presas, sus familiares, familiares de desaparecidos, militantes sociales, políticos y de organizaciones de derechos humanos, concurrieron a homenajear a tres de los desaparecidos en ese lugar. La presentadora de la actividad fue Verónica Mato, hija de Miguel Mato, militante de la UJC, desaparecido allí en enero de 1982.

Rodrigo Ramírez, militante de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social, donde Óscar Baliñas militó, dijo: “A Óscar lo fueron a buscar a la casa y se lo llevaron preso por su militancia social y política, por ser hijo del General Baliñas, que pertenecía al Frente Amplio. Lo torturaron durante un mes hasta su asesinato.” El dirigente sindical hizo hincapié en que “él como tantos otros compañeros dieron la vida por los ideales” Afirmó que “vamos a seguir trabajando para que esto no pase nunca más y para asegurar un futuro mucho más justo para todos nosotros”.

“Gracias familias por la lucha, por la fuerza que nos dan para seguir peleando por verdad y justicia y nunca más terrorismo de Estado. Hoy hay cientos de compañeros y compañeras que no sabemos donde están, pero sí sabemos lo que hicieron y por eso los llevamos clavados en el corazón”, dijo Gabriel Molina, dirigente del Sindicato Único de Telecomunicaciones y agregó "todos los años le hacemos un homenaje a nuestro querido Oscar". Óscar Tassino fue trabajador de las centrales telefónicas de UTE, aún no existía ANTEL como tal.

Molina se refirió a Julio María Sanguinetti quien declaró que va a escribir un libro “sobre lo que realmente pasó en el país”. Según el dirigente sindical "la verdad de ellos", no realmente lo que pasó”. “La realidad es una y tuvo sus resultados: muertos, desaparecidos, torturados y exiliados. Muchos de ellos están acá reclamando verdad, justicia y homenajeando a hombres y mujeres que han dado su vida por lo más grande que tiene un país que son sus instituciones democráticas. No tengan dudas que nosotros y nosotras, cuando nos toque, vamos a estar", afirmó.

Javier Tassino hermano del desaparecido, hizo hincapié en que es tarea de todo el pueblo revisar, recordar y reconocer lo que sucedió sin miedos, para poder avanzar.

“Este lugar es muy significativo, es prueba clara de esa dictadura y de esa resistencia. Por acá pasaron cientos de presos, hubo mucha tortura y 13 desaparecidos”. Dijo que “sin dudas estos temas nos traen, y les traen, al conjunto de compañeros recuerdos. No es fácil recordar”. Sin embargo, subrayó, “la vida nos ha demostrado peleando por estos temas que a medida que pasa el tiempo y vamos trabajando en esta dirección, la mente se va abriendo, va recordando y es en definitiva lo que nos trae la memoria, sin memoria no hay verdad. Si vamos descubriendo la verdad nos acercamos a la justicia”.

Aseguró que no toman las acciones por rencor: “Queremos apoyar la democracia. Hay un enemigo que es la impunidad, los dictadores, y la mayoría de la Suprema Corte de Justicia que no actúa”.

Luz Cortés habló en representación de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios, donde militaba Luis Arigón. En un sentido homenaje relató: “Luis era un padre, un esposo, un hijo, un hermano. El fue uno de tantos que fue asesinado por luchar por una sociedad sin explotados ni explotadores. Basta para estremecernos, ponerse en la piel de este hombre, pensar por todo lo que habrá pasado. Lo detuvieron en su domicilio, en presencia de su esposa e hijas (que eran pequeñas) también vivían en el edificio su madre, su hermana, su hermano y su cuñado. Esa madrugada fue la última vez que lo vio su familia”.

Relató cómo sucedió su detención. El relato es de Sara, la esposa de Luis Arigón: "Era de madrugada cuando golpearon fuertemente la puerta. Eran las Fuerzas Conjuntas. Dos o tres hombres vestidos de soldado”. Sara recuerda particularmente “un hombre que parecía comandar el operativo no muy alto, rubio y de patillas”.

“Luego de entrar le pidieron inspeccionar los documentos de identidad, entraron al dormitorio de las niñas, donde se hallaban acostadas para cerciorarse que estaban allí. Revisaron el dormitorio. Luego hicieron pasar al living a las mujeres. Luis ya se había levantado y la familia presenció cómo estos sujetos revisaban meticulosamente cada rincón de la casa en busca de “material subversivo” Cuando se retiraron se llevaron libros y a su esposo con la cédula de identidad (no sin antes hacerle firmar una hoja donde consta la fecha, el domicilio la hora y donde decía que había sido tratada correctamente) Sara les preguntó a dónde se lo llevaban y les respondieron que a partir de ese momento quedaba a disposición de las Fuerzas Conjuntas. Luego de denunciar el arresto de Luis, su familia comienza a recorrer un largo camino en busca de su paradero. Costó mucho trabajo, con los años se pudo reconstruir lo acontecido durante las últimas horas de vida de Arigón. Varios presos declaran haberlo visto en este lugar, en este mismo centro que funcionó clandestinamente en la última dictadura”, explicó la dirigente de FUECYS.

Luis Arigón, explicó Luz Cortés, fue llevado a "La Tablada" donde fue intensamente torturado. Dado que se hallaba en un terrible estado se convocó a un médico que no pudo intervenir en la situación de extrema gravedad en que se hallaba. Al finalizar la sesión de tortura, en la tarde del 15 de junio de 1977, cayó moribundo sobre otro detenido y falleció minutos después. Sus restos habían sido enterrados en el batallón 14 de Toledo, después exhumados en el año 1984 y tirados al Río de la Plata, según la Comisión para la Paz.

Una de las hijas de Luis en el año 2005 envió una carta a un conocido programa de radio donde invitaron a Luis Lacalle para opinar sobre la decisión del gobierno del Frente Amplio de realizar excavaciones en busca de desaparecidos. En dicho programa escucha “como este hombre remueve la herida aún abierta de todo un pueblo, de su familia que tanto dolor venía padeciendo.” afirmó Cortés

Sabina Arigón, con profundo dolor expresa en esa carta: "Yo soy hija de un desaparecido, que tiene nombre y apellido, que tiene familia, un día de cumpleaños y una historia”. Luego se pregunta sobre los dichos de Lacalle: “¿No se da cuenta que se siente que un día te lleven a tu padre de tu casa, delante de tus ojos, en la madrugada (porque de día hay que dar la cara) y a partir de ese día tu madre lo empiece a buscar y en todos los cuarteles le digan que no está o que nunca estuvo o que quizás se fue de viaje?”.

Prosigue inquiriendo: “Señor, ¿no se da cuenta que a partir de ese momento el único sueldo que entra en la casa es el de la madre, que está deprimida, destruida que se arrastra a trabajar porque si no sus hijas no comen? Señor, ¿no se da cuenta lo que es ver una madre durante muchos años mirar por la ventana de su casa cada vez que para un taxi con la esperanza de que baje mi padre, su esposo?”.

Y concluye: “Ese señor no entiende lo que es saber después de 28 años que a tu padre lo mataron al día siguiente que se lo llevaron detenido, que lo torturaron tanto que cayó muerto, que fueron tan cobardes que no dieron la cara, lo ocultaron mientras su familia lo seguía esperando año tras año, día tras día. Que se acordaban de él todos los días, pensando cómo estaría y en qué condiciones, sobre todo en los días de invierno, en los cumpleaños, en las fiestas. Lo enterraron y desenterraron. Estos tipos eran tan cobardes que no le alcanzó toda la cremación y trituración que necesitaban que no quedara nada, ni una prueba de su delito, cobardes".