La viuda y el hijo de Vladimir Roslik solicitaron que se desarchive su causa

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El 16 de abril de 1984, Vladimir Roslik, hijo de inmigrantes rusos, muere torturado en el Batallón N° 9 de Fray Bentos. Es el último asesinado por la dictadura, tras su secuestro junto a otros residentes de la Colonia San Javier. Su crimen fue denunciado por las organizaciones de derechos humanos Ielsur y Serpaj por la llamada “prensa alternativa” de la época, en especial por los semanarios “Aquí”, “Convicción” y “Jaque” e implicó la confirmación pública de las torturas y crímenes de la dictadura.

Ahora María Cristina Zabalkin, viuda de Vladimir Roslik, y su hijo Valery - patrocinados por el Laboratorio Luz Ibarburu - elevaron un escrito al Juzgado Penal de Primer Turno de Fray Bentos, a cargo del juez  Claudio de León, por el cual se solicita el desarchivo de la causa que investigó la muerte del médico.

El escrito sostiene que tanto el médico como los vecinos de San Javier fueron víctimas de crímenes de lesa humanidad e indica que los testimonios aún no fueron recibidos por la justicia. Se relata que el asesinato de Vladimir Roslik no fue aislado sino como parte de  varios operativos de la dictadura que señalaba a los pobladores de parte de varios operativos de la dictadura que señalaba a los pobladores de San Javier como “agentes al servicio de la Unión Soviética”.

En uno de esos operativos murió Vladimir Roslik y se agrega que “no fue la única víctima porque muchos de sus amigos y vecinos fueron torturados y abusados”.

Los operativos en San Javier y sus implicados

Uno de los operativos habría estado encabezado por el teniente Julio Dalsov.

El pedido de desarchivo señala que el teniente Ivo Dardo Morales y el policía Adan Mendieta participaban directamente en las sesiones de torturas.

Igualmente sostiene que los detenidos fueron llevados al Batallón N°9 de Fray Bentos y que allí fueron revisados por el médico militar Eduardo Saez Pedrini y luego torturaron a todos los detenidos. El 15 de abril de 1984, en horas de la noche, el capitán Daniel Castellá y el teniente Rodolfo Costas, junto con otros efectivos del Ejército, detuvieron a Vladimir Roslik. El médico murió al día siguiente.

Su viuda y su hijo solicitan entonces que se reciba el testimonio de 18 testigos para que brinden la información que exista. Y además se pide que interroguen a 25 oficiales que actuaron en los distintos operativos en San Javier.

En 2014 el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 2° Turno, integrado por los ministros William Corujo, José Balcaldi y Daniel Tapié, archivaron el expediente porque el caso prescribió y “la causa estuvo inactiva durante años y los indagados  no deben sufrir por la demora de la Justicia”. Más allá del humor negro de los ministros, el Fiscal Especializado en DD.HH., Ricardo Perciballe, deberá expedirse sobre el pedido de desarchivo del expediente. A 34 años de un crimen que permanece impune.