Las propuestas del Instituto Cuesta Duarte

El Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT hizo público un extenso análisis sobre el salario y la próxima ronda de Consejos de Salarios. Reproducimos la parte final del mismo, con las propuestas concretas. El documento íntegro esta disponible en el Porta del PIT-CNT

PROPUESTA DE POLÍTICA SALARIAL PARA EL DEBATE

1.            Determinación del Salario Mínimo Nacional

Desde su creación, en 1968, el Salario Mínimo Nacional (SMN) es fijado por decreto del Poder Ejecutivo. Desde la reinstalación de los Consejos de Salarios en 2005, se trata de un decreto consultado en la medida en que el Poder Ejecutivo pone a consideración de las partes profesionales los ajustes que realizará.

Aunque Uruguay es un país de salarios mínimos múltiples, ya que existe un salario mínimo por categoría laboral y sector de actividad fijado en el marco de la negociación colectiva, el SMN no ha dejado de ser un importante referente del mercado laboral, tanto para los trabajadores formales y registrados a la seguridad como para los informales.

Actualmente y desde hace algunos años su crecimiento ha estado siempre por encima del índice de precios al consumo, lo que ha determinado que desde hace una década, el mismo no cae en términos reales o de poder adquisitivo. Sin embargo, no existe en su determinación ningún criterio normativo de cuál debería ser el piso mínimo que debería percibir un trabajador por la venta de su fuerza de trabajo.

En este sentido, proponemos vincular el salario a la canasta básica de alimentos, a partir de la cual se determina la línea de pobreza individual. El objetivo es que el SMN pase a constituir media línea de pobreza. De esta manera, un hogar medio de nuestro país compuesto en promedio por tres y medio integrantes y dos perceptores de ingresos, si ambos perciben por su trabajo un ingreso equivalente al SMN podrían ubicarse exactamente por encima de la línea de pobreza.

Los cálculos a diciembre de 2017 implican que con esta propuesta, el salario mínimo nacional debería haber estado en 15.500 pesos. Por eso proponemos incrementar el salario mínimo en 2018 a 16.500 pesos.

Lineamientos para los ajustes salariales

i.             Importancia de la indexación en la determinación de los ajustes salariales

En la sexta ronda salarial se introdujo un cambio cualitativo significativo en los lineamientos salariales respecto a los criterios que se venían planteando anteriormente. Hasta dicha ronda los ajustes salariales se explicaban a partir de un componente vinculado a la evolución de los precios –inflación medida a partir del IPC- más un componente de incremento real. Con los lineamientos de la sexta ronda se cambió ese criterio, aplicando un único componente por “todo concepto”,

Es, en ese sentido, y con independencia de la evolución concreta de la inflación, proponemos la vuelta a un sistema de indexación salarial y una pauta que incluya el componente asegurado de inflación más un crecimiento real cuyas características deberán ser definidas a nivel sectorial.

Estamos convencidos que en una economía con determinados niveles de fluctuaciones inflacionarias, el único mecanismo genuino para preservar el poder adquisitivo de los salarios independientemente de los vaivenes de variables económicas, es garantizando como premisa de la negociación que todos los salarios corrijan por IPC.

ii.            Consideración de salarios sumergidos

La determinación del SMN sienta las bases para el incremento de las categorías salariales más bajas, en la medida en que ningún salario puede quedar por debajo.

Sin embargo, en la determinación de los ajustes salariales es necesario seguir contemplando ajustes adicionales para aquellos salarios que sin ubicarse por debajo del SMN, se ubican todavía en niveles próximos al mismo, ubicándolos en un nivel importante de vulnerabilidad y fragilidad económica.

En este sentido, y por la relevancia que ha tenido la política de incremento diferencial de los salarios más sumergidos sobre la distribución salarial y sobre la distribución de ingresos en general en aquellos períodos en que ha sido implementada de manera más potente, es necesario seguir contemplando los niveles salariales más vulnerables.

Para esto es necesario definir niveles salariales que se encuentren por encima del SMN pero que aún representen situaciones de vulnerabilidad y establecer ajustes diferenciales para los mismos (superiores a los establecidos para el resto de los salarios) independientemente de las condiciones sectoriales. Por ejemplo. contemplar a todos los salarios que hoy perciben un líquido inferior a 20.000 pesos-

iii.           Consideración de inequidades salariales a nivel sectorial.

Si bien este es un aspecto a contemplar en cada una de las mesas de negociación en función de las diferentes realidades sectoriales, la política salarial no puede desconocer las diferencias salariales existentes –y en algunos casos de suma relevancia- entre empresas de un mismo sector de actividad.

Las particularidades de cada caso hacen que sea difícil analizar propuestas generales. Son cada una de las mesas de negociación las que deben trabajar en encontrar fórmulas concretas para apuntar a resolver esta situación. No obstante, el Estado como tercera parte activa de la negociación puede ayudar a buscar mecanismos que incentiven y promuevan que dicha equiparación comience a procesarse.

iv.           Consideración de la productividad.

Como se planteó antes, existen distintas razones que hacen que sea necesaria la consideración de la productividad, o en su defecto de indicadores de desempeño sectorial, en la determinación de los ajustes salariales. Para hacerlo es necesario previamente tener claras las consideraciones antes expuestas y fundamentalmente contar con información fehaciente y seriamente avalada por los distintos actores involucrados.

No obstante, la no mirada de este aspecto y el incremento de los salarios en base solamente a porcentajes fijos puede tener consecuencias distributivas o productivas adversas por lo que se hace necesario tener en cuenta dicha incorporación.

El mecanismo concreto de hacerlo dependerá nuevamente de la realidad de cada sector de actividad, teniendo en cuenta las consideraciones anteriores acerca de la variabilidad de la productividad y la implicancia que esto tiene en materia de ingresos. Tener en cuenta períodos más prolongados en la comparación o incorporar la productividad global a la sectorial pueden ser mecanismos para disminuir dicha variabilidad.

3             Otras consideraciones de la propuesta salarial.

i.             Reducción de la jornada de trabajo

Es evidente que el avance tecnológico trae un aumento de la productividad y como ha pasado históricamente cuando la misma no integra la negociación colectiva, pasa a ser parte de la ganancia empresarial y/o del abaratamiento de los precios. Una forma de repartir más equitativamente esa productividad -como lo decimos más arriba-  es el aumento de los salarios, pero otra forma alternativa es la reducción de la jornada de trabajo con igual salario, ya que uno de sus efectos principales es la producción de más bienes o servicios en un menor tiempo, quizás se pueda comenzar a trabajar esta posibilidad en aquellos sectores con más impacto en el cambio técnico.

ii.            Políticas activas de empleo para sectores vulnerables.

En las políticas activas de empleo es necesario un enfoque diferenciador sobre las poblaciones con mayor riesgo laboral. En ese sentido la ley de empleo juvenil aprobada en 2014, tiene un componente activo de subsidio al empleo de jóvenes. Sería oportuno tener una evaluación de sus impactos a más de dos años de su vigencia.

En esta misma dirección de sectores con problemas de empleo, es necesario priorizar aquellas poblaciones con mayores dificultades, entre los que sobresalen la población afro, la con discapacidad y en general las que viven en hogares de mayor pobreza, el reciente acuerdo Sunca, Cámara de la Construcción y Mides es un buen ejemplo.  Más allá de la capacitación y formación profesional de estos sectores, es necesario definir algunas formas de subsidios diferenciados en el sector privado.

iii.           Fondos Sociales

El movimiento sindical tiene una larga experiencia en la construcción y financiamiento de fondos sociales. El transporte, la construcción, últimamente los metalúrgicos, etc. son ejemplos de ello.

Se debería avanzar su constitución en más ramas de actividad. Es una buena forma de incorporar beneficios en forma indirecta que mejora la calidad de vida (Ej. que van desde apoyo en útiles escolares, transporte, vivienda, etc.). Como siempre los contenidos serán materia de negociación y acuerdos entre las partes.

iv.           Sistema de Cuidados

El sistema de cuidados es una política de protección social en curso en el país.

La negociación colectiva debe integrarse a esa política, entendemos que es necesario avanzar en la protección de cuidados a la población trabajadora asalariada y en particular en las áreas donde se desempeñan un mayor número de mujeres y más específicamente donde sus salarios son de menor monto.

Proponemos incluir en la negociación colectiva la construcción de guarderías (o similares) para los hijos de trabajadoras/es en zonas de alta densidad poblacional con financiamiento conjunto. En los casos que, por diferentes razones (dimensión, localización, etc.) esto no sea posible, pueden ser partidas específicas con esos fines. Proponemos además generalizar las salas de lactancia en las empresas.