El gobierno de Sanguinetti ordenó investigar el Voto Verde

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Hubo hasta 100 agentes infiltrados en “organizaciones subversivas”

por Omar Cazarré

El pasado lunes, el ex Director de Inteligencia entre 1982 y 1990, Máximo Costa Rocha, reveló en sesión de la Comisión Investigadora sobre Espionaje en Democracia que “era de interés del gobierno” estudiar e informar sobre el proceso del Voto Verde. Nos referimos al proceso constitucional de recolección de firmas y luego el referéndum para intentar derogar la ley de Impunidad. Esto implicó incluso infiltraciones en partidos y organizaciones sociales.

El lunes 4 de diciembre, en una sesión bastante reveladora de la Comisión Investigadora sobre Espionaje en Democracia, fueron recibidos ex Directores de Inteligencia Policial. Al respecto dialogamos con el diputado de la 1001-Frente Amplio Gerardo Núñez, que explicó cuál fue la importancia de esta sesión.

¿Qué es lo más destacable de estas comparecencias?

En primer lugar, lo expresado por el ex director que asumió en el año 2005, Sidney Ribeiro, que comentó en la Comisión que recibió órdenes específicas por parte del ministro del Interior, en aquel momento el compañero José Díaz, para que se terminara con la persecución, el seguimiento a los partidos políticos, a las organizaciones sociales, a distintas personalidades, porque era un objetivo del Ministerio del Interior en ese momento cortar con eso.

¿Eso era información certera o era un rumor que había dentro de la Policía?

Yo interpreto que si lo pidió el ministro es porque tenía la convicción que esto se hacía. De todas maneras, el ex director Ribeiro planteó que efectivamente existía ese rumor en la Dirección de Inteligencia Policial, de que se hacían este tipo de seguimientos, de espionaje sobre partidos políticos y organizaciones sociales principalmente, vinculadas al movimiento sindical y al movimiento estudiantil. Y también existía el rumor de que había pago de informantes, y de estos informantes estaba al tanto la Embajada de Estados Unidos, que era la que –según este rumor- se hacía cargo del pago de estos informantes.

Este es un aspecto central, importante, que nos deja muy preocupados, pero no nos asombra, porque siempre dijimos que muchas veces los servicios de inteligencia estuvieron trabajando para agencias internacionales como la CIA y al servicio de la represión de las expresiones populares en nuestro país. Pero para los objetivos que se ha trazado la Comisión Investigadora es muy significativo que se haya planteado ese parate a las acciones mencionadas porque evidentemente antes se venían realizando previo a que el Frente Amplio asumiera el gobierno, y con total naturalidad, como queda demostrado en los archivos que estamos estudiando, tanto de inteligencia militar como algunos de inteligencia policial. Por este motivo es clave que podamos contar con el archivo completo de inteligencia policial, que ya fue solicitado al Ministerio del Interior, para estudiar más a fondo esta situación.

-Con el testimonio de Ribeiro se confirma que el espionaje existía previo al 2005. Entonces, ¿qué sucedió con los testimonios de los directores de Inteligencia Máximo Costa Rocha –del período 1982 a 1990- y Humberto Fraga Pintos –del período 1995 a 1996-?

 

En el caso de Fraga Pintos creo que hasta por el lenguaje que utilizó en la comparecencia ante la Comisión, se venía de una lógica de investigar partidos políticos y organizaciones sociales que para ellos eran “subversivas”. Esa fue la palabra utilizada por el ex director de Inteligencia entre 1995 y 1996, 10 años después de reconquistada la democracia. De hecho, se reconoció en la Comisión que intercambiaban información entre la inteligencia policial y militar respecto a los antecedentes de posibles ingresos a las Fuerzas Armadas, por si habían pertenecido o tenido relación con alguna “organización subversiva”. Esto nos demuestra cómo enfocaron este trabajo; más allá de que no hayan reconocido otro tipo de acciones, nosotros tenemos conocimiento de que estas prácticas fueron extendidas durante mucho tiempo, casi hasta el año 2004 y 2005. Habrá que ver qué es lo que está sucediendo ahora respecto a las posibilidades que pueden llegar a tener, algunos grupos conservadores en estos espacios, de manejarse de manera autónoma.

La comparecencia de Costa Rocha deja encima de la mesa una denuncia muy grave, que además de preocuparnos es coherente con lo que estuvimos analizando en el archivo. En el archivo hay cientos de documentos de Inteligencia Militar que siguieron el desarrollo de los hechos de cara al Voto Verde. Esto es: cómo se juntaban las firmas, cuáles eran los partidos que estaban detrás de este proceso de consulta popular, cuáles eran las organizaciones sociales, cómo se iban posicionando los distintos partidos a su interna –por eso Inteligencia también investigó, por ejemplo, al Partido Nacional-.

Son cientos de documentos porque, solamente entre los años 1987 y 1988, contabilizamos 55 agentes de Inteligencia Militar que estaban abocados al tema del Voto Verde. Cuando se fue acercando la fecha del plebiscito (1989) eso aumentó. O sea que hablamos de al menos 100 agentes que estuvieron trabajando específicamente en ese tema, y en el caso de Inteligencia Militar infiltrados en las organizaciones y en los partidos políticos. De esos 55 que trabajaron entre 1987 y 1988, más de la mitad estaban infiltrados en el Partido Comunista, porque sabían que el Partido era uno de los principales impulsores del referéndum.

Pero yo creo que lo más revelador de Costa Rocha es que señaló –cuando le exhibí un documento de Inteligencia Militar que dice que la Dirección de Inteligencia Policial estaba estudiando e informando todo lo relativo al Voto Verde- que esto se había hecho porque era “de interés para el gobierno”. Decir que es de interés para el gobierno, en términos de Inteligencia de Estado, es darles una orden a las agencias de Inteligencia para recolectar, analizar y estudiar la información. Acá lo que queda claro que el gobierno de turno, en este caso el de Julio María Sanguinetti, quiso investigar cómo se desarrollaba el proceso del Voto Verde. Un proceso democrático, amparado en la Constitución, de participación ciudadana.

Este señor, Costa Rocha, estuvo encabezando la Dirección Nacional de Inteligencia de la Policía desde el año 1982 hasta el año 1990. Algunas de estas personas estuvieron en lugares importantes de toma de decisiones, lugares de poder, no solamente para hacer una retirada ordenada en la finalización de la Dictadura y la recuperación de la democracia, sino que también buscaban garantizar la impunidad en democracia. Lo que relató Costa Rocha en la Comisión Investigadora habla a las claras de eso, de cómo Inteligencia Policial trabajó en este caso para garantizar la impunidad. ¿Por qué se quería investigar esa instancia democrática? Yo no creo que se desarrolle una investigación sobre un proceso electoral general. Investigar aquella instancia que lo que buscaba era derogar la Ley de Caducidad muestra claramente la intención del gobierno y de las agencias de Inteligencia de frenar el proceso de verdad y justicia y de garantizar la impunidad.

-Después de estas comparecencias, la Comisión seguirá trabajando hasta mediados de 2018. ¿Cuáles son los pasos por seguir? ¿Se va a convocar a miembros del Gobierno del período 1985 – 1990 luego de lo expresado por Costa Rocha?

La idea es citar a algunos de los ex Directores de Inteligencia Policial que todavía no han concurrido a la Comisión, y con algunos compañeros del Frente Amplio que integramos la Investigadora entendemos sumamente necesaria la citación del ex presidente Sanguinetti, para que nos explique por qué era de interés para su gobierno la investigación del proceso del Voto Verde.