97 años de historia comunista

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Destacado 97 años de historia comunista

Como homenaje al 97 aniversario del Partido Comunista del Uruguay EL POPULAR publica un adelanto del libro: “Sobre la fundación el desarrollo del Partido Comunista de Uruguay, de Carlos Yaffe, de próxima aparición.

Lo que sigue son extractos del libro seleccionados especialmente para esta separata por su autor, las fotos históricas, también son parte del libro.

INTRODUCCIÓN

Acaba de terminar el XXXI Congreso del Partido Comunista. El próximo congreso previsiblemente se realice cuando cumpla cien años de existencia. El aniversario del PCU es un acontecimiento que los comunistas festejamos todos los años con un acto central y actividades en todo el país, sin embargo, el proceso que llevó a su fundación y los primeros años de actividad, constituyen un período del cual no hablamos mucho. El libro comienza allí.

El objetivo principal del primer capítulo, es contribuir a la memoria institucional del Partido; en él abordamos el proceso de fundación del Partido y el contexto nacional e internacional en que se realizó. Si bien no es, ni pretende ser, la historia del PCU de esa época, contiene información relevante y confiable sobre ella, que puede servir para un estudio de mayor profundidad. En el marco del proceso fundacional del Partido, también analizamos algunos acontecimientos de la primera experiencia política y de organización de la Juventud Comunista, realizada entre 1922 y 1946.

El segundo capítulo se enfoca en el estudio del programa del Partido para la primera fase de la revolución uruguaya y en el desarrollo que ha tenido hasta nuestros días, analizado a través de los congresos. Entendemos que la comprensión de nuestra concepción revolucionaria, estar familiarizados con sus conceptos fundamentales, es una de las principales fuentes de la vitalidad de la acción política. El capítulo pretende contribuir en ese sentido.

El tercer y último capítulo trata de la situación actual del PCU, apoyándose en el trabajo y las resoluciones del XXXI Congreso, y reflexiona sobre algunos elementos centrales del proceso de construcción partidaria que es necesario fortalecer, y sobre algunas tendencias negativas que es necesario revertir.

En los “Anexos” publicamos documentos importantes en la historia del Partido Comunista, e incluimos información sobre sus congresos y los de la Juventud Comunista, sobre los secretarios generales del PCU y sobre los legisladores del Partido Comunista, del Frente Izquierda de Liberación y de Democracia Avanzada (…)

 

CAPÍTULO 1

FUNDACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE URUGUAY

La fundación del Partido Comunista de Uruguay a través de Justicia

(…) Finalmente, el martes 21 a las 21.30, el congreso comenzó a considerar el punto relacionado con la integración del Partido a la III Internacional. Los distintos congresales fueron fundamentando las dos posiciones en pugna: el aplazamiento de la decisión, e ingresar a la III Internacional sin vacilaciones. En la edición del jueves 23 del diario (Justicia) se describe el desenlace de la sesión, de la siguiente manera:

“Se pasa luego a votar la adhesión, obteniéndose los siguientes votos: por la afirmativa 1.297; por la negativa 175; abstenidos 275.

Frugoni, respondiendo a una exhortación de Mibelli, dice que nunca pasó por su ánimo el pensamiento de la escisión. Estoy resuelto, dijo, a acatar la resolución de la mayoría. El Partido ha resuelto ir a la 3ª Internacional y yo iré con el Partido a la 3ª Internacional […]

Por último, se da cuenta del resultado del escrutinio de los votos para miembros del nuevo Comité Ejecutivo, que ha quedado así constituido:

Titulares: E. Frugoni 1.197, E. Gómez 1.197, C. Mibelli 1.133, F. Sanz 996, R. Sarraillé 960, Fco. Pintos 944, M. Simone 726, J. Arévalo 488, Juan C. Russo 383.

Suplentes: Juan M. Lamas 641, Podestá 581, J. Baccino 540, T. Capeana 474, M. Lazzoni 468, E. Delgiorgio 451, A. Severino 416, José Pardiñas 405, José Lamas 383, L. Troitiño 311, A. López Val 309, H. Simone 317, José Bauzá 308, Biglieri Alavés 306, S. Garibaldi 288.

Gómez propone que el Comité Ejecutivo convoque un congreso extraordinario para tratar lo referente a Reglamento, Programa, etc., y recomienda que se dé preferente atención al movimiento gremial de este país.

Hablan por último Morelli y Penelón, quienes saludan con frases calurosas el ingreso a la III Internacional. El Congreso clausuró sus sesiones a las 2.30 de la mañana de ayer”.

Fue así que el 21 de septiembre de 1920 se fundó el Partido Comunista, por la voluntad de la gran mayoría de los congresales presentes de adherir a la III Internacional Comunista.

El viernes 24 de septiembre, a las 18.30 horas, se reunió por primear vez el Comité Ejecutivo del nuevo Partido, que asignó las siguientes responsabilidades: secretario general, Luis Rodríguez Sarraillé; tesorero, Martín Simone, pro-tesorero, F. Sanz; secretaria de actas, Julia Arévalo. Además, designó a Frugoni, Mibelli y Sarraillé para gestionar lo relativo a la adhesión a la Internacional Comunista.

Como vemos, en el Comité Ejecutivo electo en el congreso, quedaron sólo los “reconstructores” Frugoni y Russo. La semana siguiente, Justicia informaba que la dirección del diario continuaba en manos de Emilio Frugoni, responsabilidad que desempeñaba desde su fundación.

Las razones del pronunciamiento de la inmensa mayoría de los afiliados del Partido Socialista por la adhesión a la III Internacional -contrariamente a lo ocurrido en muchos Partidos Socialistas europeos y americanos, en que sólo voto la minoría a favor de la adhesión-, pueden encontrarse, enlazadas, en la quiebra política de la II Internacional, que sorprendió a los socialistas uruguayos y la sintieron como una traición a la clase obrera y las ideas proclamadas (el PS se había pronunciado contra la guerra en su 3er congreso, realizado a fines de 1914); en el peso de la composición obrera del Partido y en su combatividad, que además de su oposición al sistema capitalista en el discurso, fortalecía su conciencia política en medio de la lucha concreta contra la burguesía, contra las consecuencias de la crisis económica -que se manifestaba aún más cruda ese año-, en el estímulo que significó la revolución rusa para los trabajadores y la izquierda uruguaya, que creció a medida que iba venciendo obstáculos y los bolcheviques se afirmaban en el poder. Otro factor a tener en cuenta, es la poca influencia directa que tenía la II Internacional en la actividad y el debate de los socialistas uruguayos -más allá de su adhesión, más simbólica que efectiva-; esto incidió en que el reformismo no se extendiera tanto, como sí lo hizo en los partidos europeos y en varios americanos, que tenían una participación más activa en la Internacional y sus congresos.

Si bien la información podía ser insuficiente, como argumentaban quienes eran partidarios de postergar la decisión de adherirse a la III Internacional, triunfó el sentido de clase y revolucionario de los militantes partidarios, triunfó el criterio esencial del militante revolucionario de guiarse por lo principal de cada situación, por quien defiende sus intereses y no sólo por quien dice defenderlos, el ejercicio de la solidaridad, del internacionalismo proletario, de estar del lado de los suyos. Los revolucionarios uruguayos no se equivocaron, eligieron el camino de los revolucionarios rusos, que pese a los ataques y las vacilaciones –internas e internacionales-, encabezaban el proceso revolucionario de acuerdo a los principios que proclamaban, y proponían alejarse definitivamente del camino de la conciliación de clases, las vacilaciones y las traiciones que encarnaba la II Internacional (…)

Sobre la fundación de la Juventud Comunista

En el marco de la campaña electoral hacia el 26 de noviembre, en la que los jóvenes estaban participando activamente, Justicia del día 17 de octubre (de 1922), en la sección “Juventudes Comunistas”, anunciaba:

“Nuestro Congreso. El Congreso constitutivo de las Agrupaciones juveniles se realizará indefectiblemente en esta capital, Casa del Pueblo, los días 10, 11 y 12 de noviembre. Al poner en conocimiento de nuestros militantes esta grata noticia, recomendamos a las Agrupaciones que deben nombrar en sus asambleas al futuro Comité Central, compuesto por 9 titulares y 9 suplentes. Tómese nota” (…)

CAPÍTULO 2

SOBRE LA DECLARACIÓN PROGRAMÁTICA   Y SU DESARROLLO

La Teoría de la revolución uruguaya congreso a congreso

“El poder material tiene que derrocarse por medio del poder material. Pero también la teoría se convierte en poder material, tan pronto como se apodera de las masas”. En torno a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, Carlos Marx

La razón de ser del Partido Comunista es unir las ideas del socialismo con el movimiento obrero. El Partido es el portador de esas ideas, que identifican a la clase obrera como la vanguardia de las fuerzas sociales interesadas en terminar la explotación a la que son sometidas por la burguesía. El PCU lleva esas ideas al seno de la clase obrera, como parte de ella, como su vanguardia política e ideológica y su forma superior de organización, como promotor principal de la experiencia de lucha de las masas. Para eso, esencialmente, existe Partido Comunista: es el factor subjetivo de la revolución.

De ahí que para cumplir su papel, el Partido necesita tener una idea clara de cómo hacer la revolución en Uruguay, qué camino hay que seguir para lograr cambiar las clases en el poder y las relaciones de producción existentes en beneficio de las grandes mayorías populares, con ellas como protagonistas. El marxismo-leninismo nos dio herramientas para orientar nuestro pensamiento y nuestra actividad, basados en sus leyes generales y en el estudio de la realidad uruguaya, de sus bases materiales, de las fuerzas sociales en pugna en la lucha de clases.

El XVI Congreso significó un salto cualitativo en la definición del camino hacia la revolución en Uruguay; un antes y un después en su desarrollo teórico, político y organizativo, y también en su incidencia social y política en la vida del país. A esa altura, el PCU había madurado lo suficiente para encarar la elaboración de su programa sobre bases científicas, documento que se concretó en el congreso siguiente al aprobarse la Declaración Programática y Plataforma Política Inmediata. No se partía de cero, tanto el contenido del XVI Congreso en general, como el proceso que iniciaba el Partido y sus principales cuadros para elaborar el programa eran fruto del patrimonio teórico y político acumulado, de los valores, de la lucha, la experiencia, la formación y los conocimientos adquiridos en los treinta y cinco años anteriores.

En “Comentarios al método de interpretación marxista de la realidad uruguaya”, Arismendi valora el papel cumplido por el Partido desde su fundación, su desarrollo y el grado de elaboración alcanzado hasta 1955.

“La historia del Partido, en múltiples aspectos, es así la síntesis de la práctica social uruguaya, la fusión paulatina de las luchas de la clase obrera y el pueblo con los principios generales del marxismo-leninismo. Fragmentaria muchas veces, no siempre generalizada, esa experiencia, ampliada con el conocimiento de la experiencia internacional, fue formando un tesoro de verdades adquiridas. Esas verdades no fueron desarrolladas en toda su estatura o se descuidó sistematizarlas de un modo coherente; así como otras veces alternaron con ideas erróneas y orientaciones incorrectas o esquemáticas.

Entre esas verdades adquiridas, cabe señalar las siguientes ideas básicas: acerca del carácter antiimperialista y agrario de la revolución uruguaya; acerca del papel del proletariado como fuerza dirigente de la misma y de la necesidad de la alianza obrero-campesina; acerca de la política de alianzas con otras clases y capas sociales inclusive con la burguesía nacional y otras, incorporadas al acervo teórico-político del Partido, particularmente luego del VII Congreso de la Internacional Comunista. Pero tan importante como estas tesis básicas señaladas, conforma un rico patrimonio, también de indiscutible significación teórica, la experiencia general del Partido en la lucha contra el imperialismo, contra las clases dominantes, por el pan, la tierra, la cultura, la democracia, por la independencia nacional, por movilizar, organizar y educar a la clase obrera y al pueblo. Sin ese punto de partida, sin ese acervo básico acumulado a través de muy variadas experiencias, el Partido no hubiera estado en condiciones de elaborar su programa con la certidumbre que lo hizo”.

En este capítulo intentaremos exponer los conceptos fundamentales de la teoría de la revolución uruguaya y su desarrollo, desde su elaboración original hasta hoy, apoyándonos en los documentos y textos del Partido, congreso a congreso. Al valorar los conceptos definidos en cada instancia, es esencial tener en cuenta el contexto histórico en el que fueron elaborados.

Es bueno precisar que cuando nos referimos a los congresos, nos referimos a todo el proceso de estudio, elaboración y debate que cada definición implica. Ese proceso se compone por el estudio de los temas en las comisiones del Comité Central y la síntesis de su trabajo, el análisis posterior realizado por el Comité Ejecutivo y el Comité Central para elaborar el texto que se pone a consideración de los organismos, que lo estudian y debaten durante tres meses. Luego se trabaja en las comisiones y plenarias del propio congreso, donde se aprueban las resoluciones y tesis finales. Este proceso se extiende aproximadamente por seis meses. O sea, cuando hablamos de que “el congreso resolvió” tal cosa, no nos referimos sólo a los días de reunión del congreso.

Como sabemos, la elaboración teórica y política es un proceso, por lo que en todos los congresos, conferencias y encuentros se realizaron otros aportes importantes a las definiciones programáticas, que no están expuestos aquí. En el capítulo se destacan algunos de los resultados más relevantes de dicho proceso de elaboración, pero no pretende abarcar todas las elaboraciones y aportes que se realizaron sobre la Declaración Programática. Sólo nos aproximamos al tema, con el fin de tener una visión general de la teoría de la revolución uruguaya (…)

A modo de resumen

“Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario”. ¿Qué hacer?, Lenin

Como vemos, en cada congreso del Partido se realizó el balance de la actividad desde el congreso anterior, enmarcada en el análisis de lo sucedido en el plano internacional, regional y en el país. Este análisis se guió por los lineamientos teóricos y políticos definidos por el PCU en su programa, su estrategia y su táctica, y a la vez, estos conceptos se fueron ajustando en cada congreso, de acuerdo al desarrollo histórico y al estudio de la realidad.

En general, las previsiones teóricas del programa del PCU han sido confirmadas por la práctica histórica de nuestro país y el continente, y, esencialmente, es sobre este camino que se continúa avanzando en democracia hacia una democracia avanzada, concepción que, más allá de algunas resistencias, se abre paso en el movimiento obrero y las fuerzas populares en el marco de la lucha de masas.

Estos avances se han logrado superando grandes dificultades y muchas veces luchando en el marco de verdaderos retrocesos históricos. En ese sentido, debemos destacar tres acontecimientos que cambiaron radicalmente las condiciones político-ideológicas del proceso revolucionario en Uruguay: 1) la dictadura uruguaya (1973-1985), fruto de la contraofensiva del imperialismo norteamericano que impuso varias dictaduras fascistas en el continente, con el fin de revertir el avance de las fuerzas populares e imponer la estrategia neoliberal en América Latina, 2) la crisis política y derrota de la experiencia socialista en la Unión Soviética y el Este europeo (1989-1991), fruto de la profunda crisis político-ideológica de los PP.CC. que conducían el proceso revolucionario, ambas crisis interactuando dialécticamente. Esta derrota significó un tremendo cambio de carácter negativo en la correlación de fuerzas internacional, y tuvo nefastas consecuencias para el movimiento revolucionario mundial, 3) el estallido de la crisis político-ideológica en el seno del PCU (1992), parte de la crisis de los PP.CC. a escala mundial, que produjo un acelerado proceso de desacumulación y fragmentación política, ideológica y organizativa en el PCU, y destruyó, en muy poco tiempo, lazos políticos y humanos -dentro y fuera del Partido- construidos durante decenas de años.

A continuación, intentaremos resumir los principales elementos considerados en el capítulo, que fueron incorporados a la Teoría de la revolución uruguaya en estos cincuenta y nueve años, desde el XVII Congreso (1958). Los conceptos seleccionados han sido desarrollados en el capítulo, por lo que aquí sólo los enunciaremos.

•           XVIII Congreso (1962):

- carácter común de la revolución latinoamericana: agraria y antiimperialista,

- carácter de la etapa que transitamos: de acumulación de fuerzas,

- carácter del Partido a construir: de cuadros y de masas,

- documento: “Plataforma Inmediata del Partido Comunista para las amplias masas del campo”.

El PCU contribuyó decisivamente a la creación del Frente Izquierda de Liberación, primera experiencia de unidad sin exclusiones de la izquierda uruguaya (1962).

•           XIX Congreso (1966):

- táctica de los círculos enlazados, de acumulación de fuerzas en los ámbitos social y sindical, político y partidario.

A través de sus militantes, el PCU aportó significativamente a la forja de la unidad del movimiento sindical y a la fundación de la Convención Nacional de Trabajadores (1966).

•           XX Congreso (1970):

- entre ambos congresos, el Partido se transformó en una “fuerza política real”, elemento esencial para poder cumplir su papel en el proceso revolucionario.

El PCU aportó sustancialmente al proceso de creación y a la fundación del Frente Amplio (1971).

•           Dictadura (1973-1985):

- definición del carácter fascista de la dictadura uruguaya y de las dictaduras en América del Sur.

El PCU tuvo un papel protagónico en la resistencia y derrota de la dictadura, y la recuperación de la democracia, y realizó un aporte sustancial a la lucha y unidad del movimiento sindical y el Frente Amplio durante toda la etapa.

•           Conferencia Nacional (1985):

- concepción de avanzar en democracia y democracia avanzada,

-estrategia: consolidar, avanzar y profundizar la democracia hacia la Democracia Avanzada, vía de aproximación al Socialismo,

- definición del Frente Amplio como herramienta de carácter estratégico (no táctico) en la lucha hacia y en el Socialismo, columna vertebral del Frente Democrático de Liberación Nacional.

Primer gobierno del Frente Amplio en la capital del país (1990). El PCU aportó teórica y políticamente al FA sobre la concepción a llevar adelante (contenida, por ejemplo, en el Documento 6), y aportó desde el inicio al gobierno departamental y al proceso de descentralización y participación ciudadana (la participación popular organizada atraviesa toda nuestra concepción revolucionaria).

•           En el XXI Congreso (1988) se insinuó y en el XXII Congreso (1990) se promovió abiertamente y avanzó concretamente, el rebajamiento de contenidos revolucionarios del Partido, política expresada en la estrategia, en la táctica y en el carácter del PCU.

•           II Congreso Extraordinario (1992):

- rescate del PCU como el partido revolucionario de la clase obrera, marxista leninista.

•           XXIII Congreso (1993):

- documento: “Plataforma programática”,

- caracterización del neoliberalismo como una estrategia global de dominación del imperialismo,

- definición de la debacle del sistema socialista, como derrota de la experiencia socialista en la URSS y el Este de Europa, y ubicación de su causa fundamental, en la crisis ideológica y política de los PP.CC. que gobernaban estos países,

- “tesis de las grandes mayorías” organizadas y movilizadas en torno a su programa, que elaboran y defienden desde la oposición y el gobierno.

•           XXV Congreso (1998):

- reforma de los Estatutos, recuperando elementos centrales de la concepción leninista en los Estatutos, sacados en el XXII Congreso.

•           III Congreso Extraordinario (2003):

- documentos: “Lineamientos Programáticos” y “Concepción del Partido”. Conquista por primera vez del gobierno nacional por parte del Frente Amplio y sus aliados (2004), con mayorías parlamentarias. Cambio cualitativo en el proceso revolucionario uruguayo, y aporte significativo al cambio en la correlación de fuerzas en América Latina, favorable a las fuerzas de izquierda y progresistas.

Descentralización a nivel nacional. Instalación del tercer nivel de gobierno, los Municipios (2010). Cambio cualitativo positivo en el proceso de avance y profundización de la democracia.

•           Del XXVII al XXX, los congresos corroboraron la estrategia de avanzar en democracia hacia la Democracia Avanzada y el Socialismo, desarrollaron sus conceptos centrales, realizaron los ajustes tácticos necesarios y definieron los correspondientes objetivos políticos, sin hacerle modificaciones que cambiaran el camino trazado.

•           XXXI Congreso (2017) - definición del cuarto círculo de la táctica: el institucional.

Es importante señalar que los congresos XXIX, XXX y XXXI, plantearon la necesidad de actualizar la teoría de la revolución uruguaya y continental.

Como señalamos más arriba, en todos los congresos se profundiza en los conceptos destacados y en otros -basados en los fundamentos teóricos de nuestra concepción-, se realizan caracterizaciones sobre las diferentes situaciones que se presentan, se trazan tendencias, se definen plataformas políticas como aporte al programa común de lucha del movimiento obrero y popular; los cambios en la coyuntura internacional, regional y nacional son seguidos con atención, se analiza el efecto que tienen en los aspectos centrales de nuestra concepción, nuestro programa y nuestra estrategia, y en base a ello se elaboran los lineamientos políticos para el siguiente período, teniendo en cuenta la relación dialéctica que existe entre las tareas de la etapa de acumulación que transitamos, y las tareas de fases más avanzadas del proceso, enlazado con el papel dinamizador del Partido como vanguardia del curso revolucionario. En ese marco se analiza la situación partidaria y se definen lineamientos generales para su desarrollo.

Todo esto determina la importancia esencial que tiene la participación de todos los comunistas en el estudio y los debates que llevan a esas definiciones. La Declaración Programática (el programa de la revolución democrática de liberación nacional), y los Estatutos, son los dos documentos más importantes del Partido. Ambos contienen la concepción revolucionaria, marxista-leninista, que une a los comunistas uruguayos en el pensamiento y en la acción. Es esencial darles la importancia que tienen.

 

CAPÍTULO 3

SOBRE LA SITUACIÓN DE LA VIDA POLÍTICO - ORGÁNICA DEL PARTIDO

Sobre la raíz ideológica de los problemas en la construcción del Partido

Es importante precisar que el señalamiento del factor ideológico como causa fundamental de los problemas en el desarrollo partidario, no lo identifica como el único elemento importante a tener en cuenta, sino que señala que en última instancia, es el factor que determina si militamos o no, si vamos o no a la agrupación, etc. Este factor está enlazado con otros elementos políticos, sociales, culturales, financieros y organizativos. Hasta las dificultades de funcionamiento que son expresión del problema, se convierten en causa de la falta de participación en muchos casos, al influir directamente en las condiciones mínimas necesarias para hacerlo. Y así pasa con otros factores.

En ese sentido, entendemos que la caracterización general señalada en el título, tiene por los menos cuatro vertientes que interactúan: 1) el factor más general y quizás el más obvio –aunque a veces no lo tenemos en cuenta-, es que la ideología dominante en nuestra sociedad es la ideología de la burguesía, no la de la clase obrera; 2) el debilitamiento de la comprensión de que estamos en un proceso revolucionario de largo alcance, que requiere permanentemente de la construcción de un Partido capaz de conducirlo; 3) el debilitamiento sustancial de la perspectiva revolucionaria (claramente existe una notoria diferencia entre la situación política e ideológica actual de la izquierda, y la anterior a la dictadura, por ejemplo); 4) y el factor más vinculado al problema, es que la concepción del Partido no está asimilada por la mayoría de los afiliados. (…)