Estos son los directores del espionaje en democracia

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La Comisión Investigadora conformada en el Parlamento, y presidida por el diputado del Espacio Avanzar en Democracia (1001) Gerardo Núñez, citará a los Directores de Inteligencia desde 1985 a la fecha.

Omi Cazarré

Gral. Juan A. Zerpa, Gral. Daniel A. Legnani, Gral. Mario J. Aguerrondo, C/A Óscar Otero, Gral. Francisco J. Wins, C/A Carlos Giani, Cnel. Eduardo Causi, C/A Carlos Magliocca, Brig. Gral. José E. Mayo, Gral. Pedro Barneix, C/A Manuel Burgos, Gral. Juan Villagrán. Estos son los nombres de los Directores de Inteligencia desde 1985 hasta 2011. Serán citados por la Comisión Investigadora sobre Espionaje en Democracia instalada en la Cámara de Diputados a los efectos de conocer los motivos por los cuales se espió a militantes de partidos políticos y organizaciones sociales durante años. Al respecto dialogamos con el presidente de la Comisión, el diputado Gerardo Núñez, que además detalló los objetivos y horizontes de trabajo de la Investigadora.

-¿Cómo se viene desarrollando el trabajo de la Comisión Investigadora hasta el momento y cuáles han sido los avances?

La Comisión en este momento está terminando las citaciones y comparecencias de los ex Ministros del Interior y de Defensa; restan los actuales Ministros. Luego abriríamos una nueva etapa que sería la citación a todos los Directores de las distintas Direcciones de Información e Inteligencia del Ministerio de Defensa, desde el año 1985 hasta la fecha, pero focalizando particularmente hasta el año 2005, teniendo en cuenta que hasta allí es, de acuerdo al Archivo Berrutti, que existieron labores de inteligencia militar sobre los partidos políticos, organizaciones sociales y personalidades en general.

La idea es focalizar la atención en estos Directores, porque todos los ex Ministros nos plantearon que no tenían conocimiento de la existencia de este tipo de tareas. Esto es algo que no tenemos que poner en duda, pero sí al menos nos llama la atención que no se hayan generado los mecanismos de control sobre estas Direcciones, porque no son autónomas: son Direcciones que dependen del Ministerio de Defensa y que son elegidas por el Poder Ejecutivo, o sea, por el Presidente y el Ministro.

En base a esto hemos solicitado, además de las comparecencias de los Directores, información extra para cotejar en presencia de cada uno de ellos y también para cotejar con lo que nos expresaron cada uno de los Ministros.

-¿Cuál es esa información adicional que solicitaron?

La información pedida es: todos los Planes de Inteligencia, tanto de lo que fue la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (DINACIE) como la Dirección General de Información de Defensa (DGID); los Planes de las tres fuerzas, es decir, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, para saber en qué focalizaban, de acuerdo a ese Plan, las tareas de inteligencia. Seguramente no nos encontremos con toda la información allí, pero sí probablemente haya algunos indicios.

Otro de los puntos que hemos solicitado al Ministerio de Defensa, a través de pedido de informe, es saber cuánto se gastaba por parte del Ministerio en estas tareas de inteligencia año a año, por cada una de las Direcciones. Para nosotros esto es fundamental. Lo que queremos saber son los montos globales que se utilizaban. Obviamente que si pudiéramos conocer el detalle de esos gastos sería mucho mejor, pero al menos dimensionar, de acuerdo a la información oficial, cuánto era ese monto que, por lo que hemos visto en los archivos, era muy voluminoso. Se pagaba a los informantes, es decir a las personas que vendían información desde una organización social o política hacia los militares; se pagaba muchas veces una casa para que pudieran hacer tareas de vigilancia, se les daba locomoción, combustible, fichas de teléfono, pasajes al interior, etcétera. Nosotros queremos saber cuánto se gastaba. Este es uno de los temas para cotejar con lo que nos decían los ex Ministros, porque si se confirma que los volúmenes de dinero eran muy gruesos, obviamente era porque había una actividad muy grande de estos servicios de inteligencia, y eso no podía ser desconocido por las autoridades en cada momento.

-Decías que algunos Ministros no aportaron demasiada información, o no se pudo establecer que estuvieran en conocimiento de lo que sucedía. ¿Cuál es la expectativa con la citación de estos Directores?

En primer lugar, hay que decir que, de la lista de Directores, hay dos que fallecieron. También hay que aclarar que los Directores citados no están obligados a comparecer ante la Comisión Investigadora, pero pensamos que existe una obligación ética de estar presentes y dar la cara en estos espacios cuando ha sido más que claro y contundente, de acuerdo a la información que tenemos, que existieron labores de inteligencia militar en democracia sobre los partidos políticos y organizaciones sociales. La expectativa es que se nos puedan informar por qué se hicieron, porque ya sabemos que se hicieron.

Queremos saber por qué se desarrollaron estas actividades, si contaron con la anuencia o no del poder civil, del poder político. Y en ese contexto podamos ir desenmarañando todo este tejido que han hecho durante muchos años reproduciendo un método muy similar al utilizado previamente y durante la dictadura. Porque si bien durante la dictadura obtenían información en los interrogatorios y a través de la tortura, desde el punto de vista de lo que fundamenta sus acciones es idéntico: el hecho de generar un enemigo interno, que en este caso éramos los partidos de izquierda, las organizaciones sociales, para desatar esta ofensiva que tenía como objetivo, desde nuestro punto de vista, frenar un avance de las fuerzas populares en nuestro país, frenar el avance de la verdad y la justicia, perpetuar la impunidad.

-¿Hay otros objetivos planteados para la Comisión Investigadora, además de aportar a esclarecer los hechos?

Parte de lo que quisiéramos que se desenvuelva es el trabajo en dos proyectos de ley. Cuando culmine este proceso de la Comisión Investigadora, que seguramente sea en diciembre, o tal vez en los primeros meses de 2018, haya como conclusiones –además del pasaje a la Justicia de todos estos temas- el trabajo sobre una ley de inteligencia estratégica, es decir, una forma de hacer inteligencia para los intereses del Uruguay y no para perseguir militantes de izquierda o militantes sociales de ningún tipo; y una ley que nos permita trabajar sobre el acceso al conjunto de los archivos de inteligencia, a los que no siempre se ha podido acceder de manera adecuada. Esto es estableciendo regulaciones, protocolos, que nos permitan cuidar a las víctimas del espionaje, pero que al mismo tiempo se permita la investigación académica, política, periodística sobre el accionar de los servicios de inteligencia. El objetivo es que se trabaje en un escenario de transparencia y de garantías democráticas, teniendo en cuenta que han sido vulneradas en estos años, de 1985 a 2003 al menos.