14 de agosto: memoria y presente unidos por la lucha

En Montevideo la marcha comienza a las 18 horas en la Explanada de la UDELAR

El 12 de agosto de 1968, un joven estudiante de 29 años, caía herido en medio de una manifestación por el boleto estudiantil, la autonomía y presupuesto universitario, frente a la Facultad de Veterinaria. El balazo a quemarropa, disparado por las fuerzas policiales que reprimieron a los manifestantes, le causaría la muerte dos días después, el 14 de agosto.

A pesar de los intentos del gobierno de Pacheco Areco y sus fuerzas represivas, en plena escalada autoritaria, por impedirlo, el funeral y posterior entierro del estudiante asesinado se convirtió en una manifestación popular de dimensiones gigantescas, como nunca antes se había visto en nuestro país, así lo atestiguan las fotos históricas de aquella jornada.

A partir de entonces, Líber Arce el compañero, Liberarse la consigna, quedaron grabados a fuego en la memoria histórica del pueblo uruguayo, y cada 14 de agosto se transformó en un día de recuerdo y reafirmación, de lucha y compromiso, con las causas del movimiento estudiantil y popular en su conjunto. 

1968: Contexto

Desde fines de la década de los 50, los estudiantes y sus organizaciones lograron conquistas importantes, crecían y ensanchaban su arraigo popular y su nivel de unidad y hermanamiento con todo el campo popular, en particular, con los trabajadores. Surgía en las calles el grito de «Obreros y estudiantes, unidos y adelante», que imprimiría un sello distintivo al Uruguay de aquellos años y, por supuesto, generaría rechazo y temor entre los sectores dominantes, que cada vez adoptarían posiciones más reaccionarias.

Tras la conquista de la Ley Orgánica de la UdelaR, en el 58, continuaría un proceso de acumulación popular que tuvo sus momentos más simbólicos, ya en la década del 60, con el Congreso del Pueblo que sintetizó un programa de soluciones ante la grave crisis económica y social generada por los gobiernos conservadores, y más tarde llegaría la unidad sindical y su CNT, en el año 1966.

La respuesta ante el avance popular fue de más medidas contra los sectores trabajadores, represión, detenciones y arbitrariedad, con la implantación de las Medidas Prontas de Seguridad y el congelamiento de salarios.

En el 68, hubo ocho paros generales de la CNT contra esta política, el conficto y la movilización de miles era moneda corriente; por un lado, el pachecato y su mano dura, por otro, un movimiento popular fuerte que no cedería sin luchar.

Los cauces democráticos y la resistencia del pueblo uruguayo eran, para los sectores conservadores, una traba irreconciliable con sus intereses de mantener sus privilegios en un contexto de crisis económica. Detener el avance popular era una necesidad vital para conservar el poder, la receta sería la misma que en todo nuestro continente: la violencia, el autoritarismo y el fascismo.

Los mártires

Líber Arce fue el primer mártir estudiantil, además de desarrollar estudios de Odontología, trabajaba como feriante, y era militante del centro de estudiantes de su facultad, de la FEUU y la UJC.

Le siguieron, en setiembre de ese mismo año, el asesinato de Hugo de los Santos y Susana Pintos, el 20 de setiembre, en una manifestación frente a la UdelaR.

Susana Pintos tenía 27 años y era estudiante de la Escuela de la Construcción de la Universidad del Trabajo, y era también militante de la UJC, al igual que Hugo de los Santos, de 19 años, que era estudiante de Ciencias Económicas.

Heber Nieto fue asesinado en julio de 1971, por un francotirador mientras estaba en una actividad solidaria con un conflicto en la fábrica Seral. Tenía 19 años. Estudiaba en el IEME (Instituto de Enseñanza Mecánica y Electrotécnica).

Íbero Gutiérrez era poeta y estudiante de la Facultad de Humanidades, militante de la FEUU e integrante del Movimiento 26 de Marzo. Su cuerpo fue encontrado el 28 de febrero de 1972, un día después que lo secuestrara el Escuadrón de la Muerte.

Santiago Rodríguez Muela fue asesinado el 11 de agosto de 1972 en un asalto del grupo de extrema derecha JUP al liceo Nº8. Tenía 22 años, era trabajador de ANCAP y estudiaba en el turno nocturno. Era militante del PCR.

Julio Spósito era estudiante del liceo Suárez, tenía 19 años. Fue asesinado por un policía con un tiro por la espalda mientras realizaba junto con sus compañeros un peaje para ayudar a solventar un conflicto en la fábrica de CICSSA, por General Flores, entre la Facultad de Química y la de Medicina.

Ramón Peré fue el primer estudiante asesinado por la dictadura, el 6 de julio de 1973. Era estudiante de la Facultad de Veterinaria, donde estaba junto a sus compañeros ocupando la facultad durante la Huelga General. También militaba en la UJC.

Walter Medina era estudiante de secundaria, poeta y canillita, militante de la JSU. Fue asesinado por la espalda mientras pintaba un muro que decía “consulta popular” en el barrio de Piedras Blancas. Fue el 9 de julio del 73. En plena huelga general, una multitud acompañó su sepelio. Tenía 16 años.

Joaquín Klüver tenía 22 años, era estudiante de la Facultad de Agronomía e integrante de la asociación de estudiantes de esa facultad. Murió víctima de un disparo a quemarropa por la espalda luego de ser detenido en una manifestación estudiantil contra la Ley de enseñanza.

Nibia Sabalsagaray tenía 28 años. Era militante de la UJC y estudiante del IPA. El 27 de junio de 1974 fue detenida. A las dos de la mañana, los militares se la llevaron de su casa. Nibia murió víctima de la tortura, en el Batallón de Transmisiones N° 1, ese mismo 27 de junio. Los militares argumentaron que se había suicidado, se comprobó que no era así.

La dolorosa lista se prolongó en los años sucesivos, y fueron miles los estudiantes detenidos, torturados, perseguidos. A todos ellos, se los recordará este 14 de agosto. 

«El mejor homenaje es seguir luchando»

Desde aquel día de agosto, hace 49 años, el movimiento estudiantil ha defendido la memoria y reivindicado a los caídos por la brutalidad fascista, levantando sus banderas y demostrando en la calle la continuidad de la lucha de los estudiantes y el campo popular por concretar su programa de cambios. Esta fecha se reafirma, año tras año, como una denuncia a la represión y la impunidad, en defensa de la libertad y la democracia, y también como una manifestación que pone en el centro de la escena nacional los reclamos de los estudiantes y la Educación Pública, así como su visión de la coyuntura y su compromiso con el futuro de nuestro país.

Claudio Arbesún, miembro de la Mesa Ejecutiva de la FEUU, reflexionó que «además de recordar y reivindicar a nuestros mártires, este 14 de agosto, queremos pararnos sobre sus hombros, para encontrarlos a ellos en nosotros en este presente, en las luchas que damos».

«El 14 de agosto siempre ha implicado para el movimiento estudiantil, en primer lugar, una instancia de recuerdo, a todos aquellos compañeros que, en los momentos más difíciles para nuestro país y nuestro pueblo, donde soñar con que las cosas podían ser de otra manera o apostar a espacios de discusión colectiva, era jugarse la vida y ellos no titubearon a la hora de asumir los desafíos que les tocaron», afirmó.

Arbesún explicó que, este año, el movimiento estudiantil ha continuado la batalla por el presupuesto educativo, y que este 14 de agosto «pretende sintetizar eso». Destacó que no puede verse el recuerdo de los mártires como símbolos vacíos, sino que «eran jóvenes que luchaban por transformaciones concretas, que mejoren la vida del pueblo uruguayo, sobre todo, de los estudiantes».

«Hemos dicho que el mejor homenaje es seguir luchando, y así lo hemos hecho todo el año», aseguró.

Por la Educación Pública

Entre los planteos que han puesto sobre la mesa los estudiantes en este año, está la reivindicación de una rendición de cuentas que contemple un presupuesto que permita hacer frente a las necesidades de la Educación Pública «como elemento democratizador, promotor de la inclusión y del desarrollo del país».

Esto, según Arbesún, tiene que ver con necesidades concretas que se afrontan todos los días en nuestra educación. El acceso a la misma mediante becas, la eliminación de los cupos y las condiciones edilicias, son parte de los reclamos. Por ejemplo, «hay estudiantes con discapacidad que no pueden ingresar porque no están las condiciones dadas», sostuvo.

«El presupuesto debe hacer frente a que el Hospital de Clínicas, donde se atienden miles de uruguayos, de los sectores más postergados y trabajadores, esté en condiciones y los compañeros que estudian Medicina puedan ejercerla en forma digna», manifestó.

También el salario docente y de los funcionarios se reivindica en la plataforma de los estudiantes, para combatir el multiempleo y el trabajo precario.

Arbesún comentó que el movimiento estudiantil viene desarrollando en este año, en simultáneo a la movilización por estos puntos, un conjunto de asambleas, ferias, pasadas por las clases para conversar con los estudiantes y el pueblo en general, planteando que «la defensa de la educación no es algo que solamente le incumbe a aquellos que asisten a una institución educativa, sino que tiene que ver con el desarrollo de nuestro pueblo, con la democracia, con la justicia social».

Por todo esto, el dirigente de la FEUU valoró que el mensaje presupuestal de la rendición de cuentas, presentado este año por el Poder Ejecutivo, ha sido visto con disconformidad por los estudiantes y sus organizaciones, y luego de su paso y votación por la Cámara de Diputados, sigue siendo insuficiente.

Consideró que hay tres aspectos centrales en la crítica a este proyecto presupuestal. Por un lado, lo «meramente presupuestal, a qué se asigna dinero y a qué no». No se disponen los recursos para contemplar los reclamos antedichos, tanto de los estudiantes como de los demás actores de la educación: «incumplimiento de acuerdos salariales, los fondos para el Hospital de Clínicas», entre otros, persistían en el proyecto inicial del Ejecutivo. Se han hecho movimientos de rubros, que permiten cumplir con lo pactado en la negociación colectiva para los trabajadores, y se destinan cuatro millones de dólares para el hospital, en un pedido que era de once.

Un segundo aspecto de la crítica, radica en «cómo se piensa la política pública», en un presupuesto que no se piensa hasta finalizar el período, sino a un año, y eso hace imposible «planificar y proyectar una institución a largo plazo».

La tercera crítica, para Arbesún, es «la más profunda y la más importante», y hace al trasfondo de las dos primeras, que es la concepción de la política económica. «Desde la Federación lo hemos dicho muchas veces, es preocupante que en general se conciba como una gestión de los emergentes que van surgiendo en los mercados y casi como un objetivo en sí mismo, sin pensar en lograr otras cosas», analizó. Esto se expresa, por ejemplo, en el respaldo a las inversiones extranjeras y la exoneración de impuestos a las grandes actividades económicas, que muchas veces «nada aportan para hacerle frente a las necesidades que tiene nuestro pueblo», y también en los «religiosos intentos de mantener calificaciones en instituciones internacionales» y la prioridad que se le otorga al pago de los intereses de la deuda.

«Nosotros vemos la economía no solo como algo que pueda afrontar las fluctuaciones de los mercados en el marco de una economía dependiente, sino también como una herramienta de transformación en manos de un gobierno para generar las condiciones que permitan concretar prioridades políticas», aseguró. Opinó que es necesaria en este ámbito una visión proactiva, enfocada en las necesidades de la gente, como motor generador de trabajo, con las empresas públicas jugando un papel en el desarrollo del mercado interno y la industria local, generando producción científica e innovación, «al servicio de las grandes mayorías y no de la gestión de los mercados».

La marcha

Según informó Arbesún, para esta fecha se vienen preparando varias actividades en diversos centros e instituciones educativas en la previa a la marcha, tanto en Montevideo como en ciudades del interior. Talleres, intervenciones artísticas, pintadas de murales, toques de música, ocupaciones y aulas en las calles, conforman el nutrido cronograma de propuestas de los estudiantes para recordar a sus mártires.

Este lunes, en Montevideo, a partir de las 18 horas, en la Explanada de la Universidad de la República, comenzará la concentración hacia la tradicional marcha del 14 de agosto, que partirá por 18 de julio y culminará su recorrido en la Plaza 1º de Mayo, frente al Palacio Legislativo.

Allí tendrá lugar la parte oratoria, donde la voz de los estudiantes se hará oír, y la jornada finalizará con un espectáculo artístico, «colocando sobre la mesa, que nuestros mártires eran como nosotros, jóvenes que luchaban con alegría, que disfrutaban de su militancia». Habrá bandas estudiantiles, seguirá la murga «Metele que son Pasteles», “El Alemán” y, al cierre, “Plagio”. 

Luis del Puerto