Editorial del Semanario El Popular N° 397: «El imperialismo y los “empresaurios”»

En estos días dos acontecimientos han mostrado dramáticamente la dimensión de la contraofensiva imperialista y de las oligarquías en el continente.

Uno se produjo en EEUU. Donald Trump, desde un campo de golf de su propiedad, dijo que no descarta una intervención militar en Venezuela. Luego mandó a su vicepresidente Mike Pence de gira por América Latina, con un séquito imperial de más de 700 agentes.

La amenaza contra la paz, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos fue respondida con entereza por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y por la mayoría del continente. Solamente Luis Almagro se mantuvo en silencio, consciente que su obsesión por aplicar la Cláusula Democrática en la OEA termina en eso: en una invasión yanqui.

Esa cara brutal del imperialismo fue rechazada por nuestro presidente Tabaré Vázquez, por el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, por la bancada de diputados del FA, por el PCU y por otras fuerzas frenteamplistas. Está muy bien. Hay que enfrentar esa amenaza guerrerista y criminal.

Vayamos al segundo acontecimiento. Hace pocos días Washington Corallo, presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, dijo que nuestro país debe "flexibilizar las relaciones laborales", estudiar los cambios realizados en Brasil y "aggiornarse".

El gobierno y el movimiento sindical cuestionaron estas declaraciones y dijeron que “sería un gran retroceso”. Marcelo Abdala, secretario general del PIT-CNT, calificó de “empresaurio” a quien planteó esta posibilidad.

La pudorosamente llamada “Reforma Laboral” en realidad retrotrae al país hermano a la época de la colonia. Deroga las 8 horas y permite jornadas de hasta 12 horas; autoriza el pago en especie; autoriza el despido sin pago y sin justificación; y efectivamente, permite a las empresas que negocien individualmente con los trabajadores; entre muchas barbaridades.

Eso es lo que quiere la cúpula empresarial para nuestro país. Es su sueño. Su “utopía reaccionaria”. Es que los reaccionarios también tienen utopías.

Si fueran sinceros dirían que en realidad no sueñan con Brasil, sino con Paraguay, donde a los sindicalistas los despiden o los matan, donde está institucionalizado el trabajo infantil y el trabajo esclavo en el campo. Hasta ahora no es cool decirlo en los foros, pero la publicidad de los negocios y el destino del dinero hablan con más franqueza. Alcanza con ver las vallas publicitarias en torno a Punta del Este propagandeando a Paraguay como el destino soñado para “sacarle la mejor rentabilidad a su dinero” o seguir la ruta de las inversiones en tierra de las grandes familias uruguayas.

Se lo dijo Pence a Mauricio Macri, presidente de Argentina, con Michel Temer el padre de la tan mentada Reforma Laboral no se animó porque es impresentable hasta para Trump. Ante un extasiado Macri, Pence dijo que “Argentina es el ejemplo a seguir. EEUU está con usted”.

Es que no son cosas separadas, son parte de lo mismo: la gigantesca ofensiva del capital por todos los medios, políticos, mediáticos, ideológicos, financieros, comerciales y hasta militares, para hacer retroceder la rueda de la historia 100 años.

De eso estamos hablando. Eso es lo que hay que enfrentar. Con unidad y con lucha.