8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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Recién en 1975 la ONU oficializó al 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, propuesta que había mocionado Clara Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en 1910.
Para ello, varios hitos anteriores y posteriores fueron signando el proceso: el 8 de marzo de 1857 cientos de trabajadoras textiles de Nueva York se manifestaban por los bajos salarios que percibían - menos de la mitad del de un hombre - y fueron brutalmente reprimidas;  en 1867 la huelga de planchadoras en Troy; en 1908, señalan algunas fuentes pero no verificado, las empleadas de la Cotton Textile Factory mueren incineradas atrapadas en su lugar de trabajo, este hecho pudo confundirse o no con el de marzo de 1911 donde 146 mujeres mueren en el incendio de Triangle Shirtwaist; el 23 de febrero de 1917 (8 de marzo según calendario Gregoriano) miles de mujeres rusas se manifestaron contra la guerra y la opresión del zarismo.
 
Lo cierto es que, a partir de la revolución industrial la mujer se incorpora al trabajo asalariado, donde además de las muy precarias condiciones laborales recibían una paga muy inferior a la de sus compañeros varones. El hecho de salir del aislamiento del hogar y permanecer juntas durante tan extensas jornadas laborales, les permitió reconocerse como sujetos de derecho, agruparse y comenzar a plantear sus reivindicaciones. 
 
Los países socialistas fueron más permeables a declarar los derechos de las mujeres porque lo entendían como parte de la lucha por la justicia social y el ejercicio pleno de la igualdad de derechos para todos los hombres y mujeres. Así Rusia rápidamente tras la revolución de octubre estableció el voto para la mujer, que fuera legal el divorcio y el aborto. Del mismo modo Cuba, tras alcanzar su gobierno revolucionario en 1959, adoptó una serie de medidas legislativas, judiciales y administrativas tendientes a erradicar cualquier tipo de desigualdad o discriminación.
 
Aun así, Lenin alertaba ya en 1919, “Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas” 
 
Fidel Castro reflexionaba en 1974: "Si hay muy pocas mujeres en el Partido, significa que algo anda mal todavía en la Revolución (…) o que las mujeres están relegadas a simples amas de casa, o que en nuestra sociedad socialista todavía prevalecen viejos criterios de las sociedades feudales y burguesas”. (…)
 
Existe todo un debate en torno a la democracia burguesa y la democracia socialista, que Lenin señalaba, precisamente, en “El Poder soviético y la posición de la mujer”: “En una república burguesa aunque sea la más democrática de las repúblicas, la mujer jamás ha tenido derechos completamente iguales a los de los hombres, en ningún lugar del mundo, en ninguno de los países más avanzados. Y ello, a pesar de que han trascurrido más de 125 años desde la gran Revolución (democrático burguesa) Francesa”.
 
De hecho, la revolución francesa había dado clara muestra de la decisiva participación de la mujer y Olympe de Gouges  llegó a redactar, en 1791, la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en evidente reclamo a lo que había sido el texto fundamental, fruto de la revolución.
 
Lo que Lenin explicitaba, sirve para explicar - tal vez - por qué en la actualidad las mujeres continúan en una situación de desigualdad económica, política y cultural frente a los hombres.